Historias del cine

Hitchcock, Buñuel y una pierna cortada

Los mayores cineastas de Hollywood agasajaron al director español en una memorable velada celebrada en 1972

24.10.2015 | 04:41
Hitchcock y Buñuel, primero y segundo por la derecha, en la cena.

Las fascinación de Alfred Hitchcock por Luis Buñuel es patente en buena parte de sus películas. En el angustioso final de Vértigo (1958), sin ir más lejos, el británico incluye un evidente homenaje a una de las mejores películas de la etapa mexicana de Buñuel: Él (1952). Una influencia que el propio Hitchcock siempre reconoció, y de la que informó al español durante una velada mítica, en la casa de George Cukor en Los Ángeles, celebrada en 1972.

Buñuel estaba en la ciudad presentando en un festival El discreto encanto de la burguesía. Durante su estancia, el propio Cukor lo invitó a comer en su mansión. Buñuel aceptó gustoso y se desplazó al lugar en compañía de su hijo Rafael y el coguionista y el productor de su película, Jean-Claude Carrière y Serge Silberman, respectivamente.

Ya al llegar a la mansión, Buñuel comenzó a sospechar que la velada era algo más que una simple comida, ya que a la puerta, junto al anfitrión, le esperaba un anciano con un parche al que reconoció como John Ford. Poco a poco, otras ilustres personalidades de Hollywood se fueron sumando a la velada, orquestada como un auténtico homenaje al cineasta español: Billy Wilder, George Stevens, Rouben Mamoulian, Robert Wise, William Wyler, Robert Mulligan y el mismísimo Alfred Hitchcock.

Según cuenta el propio Buñuel en su autobiografía, "Mi último suspiro", el británico se mostró entusiasmado con compartir esa velada con él. Exigió sentarse a su lado en la mesa y no se separó del español ni un instante. "Con un brazo pasado sobre mis hombros, casi echado sobre mí, no cesaba de hablar de su bodega, de su régimen (comía muy poco) y, sobre todo, de la pierna cortada de Tristana: '¡Ah, esa pierna...!'", relata Buñuel.

El cineasta español, en cambio, no pudo coincidir en esa velada con otro cineasta cuya obra le había marcado: Fritz Lang. Aunque estaba invitado, el vienés no pudo acudir por su quebradiza salud. No obstante, Buñuel pudo resarcirse al día siguiente, cuando el propio Lang le invitó a visitarlo y el español le pudo revelar la influencia que tuvo en su obra.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine