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Pioneros de la lucha obrera

"Lo primero era erradicar el Sindicato Vertical", contó Faustino Antuña Casielles, cofundador de CC OO, durante el homenaje a los militantes más veteranos

12.11.2015 | 04:28
Por la izquierda, Ramiro Rivas, Francisco Lauriño, Luis Fernández, Laudino Sánchez, Faustino Antuña, Vicente Pérez y Manuel Rodríguez.

Son la historia viva de CC OO de Asturias y ayer recibieron un justo reconocimiento de su sindicato por décadas de lucha. El Museo Arqueológico fue el lugar elegido para que los siete veteranos luchadores, que nacieron en los años 1932 y 1933, todos ellos mineros, vieran reconocida públicamente su trayectoria de lucha y entrega a la causa obrera.

Un diploma dejó constancia del reconocimiento a su entrega de parte de un sindicato que en Asturias tiene más de 35.000 afiliados. El acto lo clausuró el secretario general de la Federación Estatal de Pensionistas y Jubilados de CC OO, Julián Gutiérrez.

Uno de los homenajeados, Faustino Antuña Casielles, que fue cofundador de CC OO en la mina de La Camocha (Gijón), a pocos metros de la casa en la que había nacido, no ocultaba su orgullo de pionero, ni tampoco los cuarenta años que pasó en la mina. Empezó a los catorce, el 21 de junio de 1947. A finales de 1956 empezaron a trabajar para dar forma al sindicato.

"El primer paso que dimos fue para erradicar el Sindicato Vertical en una asamblea a la que asistimos más de mil quinientos trabajadores, y de la que salimos los veintiún sindicalistas que fuimos elegidos sus representantes".

El primer paso que dieron a continuación fue entrevistarse con la dirección de la empresa. "Les dijimos que en adelante los representantes por mandato de los trabajadores éramos nosotros". Cree que La Camocha fue la primera empresa en la que entró la democracia "de verdad".

Cuando se entrevistaron con la dirección fueron recibidos "con mucha comprensión, porque enseguida entendieron que estaban ante los representantes reales de los trabajadores, y por eso desde el primer momento conseguimos erradicar el sindicato vertical", recuerda con legítimo orgullo. Igual que cuando ya jubilado la empresa le concedió una medalla de oro.

¿Y la represión? "Tenía que presentarme dos días a la semana en el cuartel, pero nunca me tocaron ni un pelo porque yo fundé en el año 1957 el Club Ciclista La Calzada, y entonces era muy popular en Gijón. Por eso tenían miedo a meterse conmigo". Una carrera ciclista nacional lleva su nombre como justo reconocimiento por el fomento de este deporte en Asturias.

Belarmino Sánchez Menéndez nació en Carbayín hace 82 años, y recuerda como si fuera ayer el primer día que empezó a trabajar en el pozo Mosquitera. "Tenía 15 años y en total pasé treinta y cinco picando carbón. Tampoco olvida la primera huelga que vivió, en el año 1962, en la que se mantuvieron firmes tres meses y medio. "Fue duro pero aguantamos. Mereció la pena".

Recuerdos y más recuerdos aparecieron ayer durante el encuentro. Francisco Lauriño, que nació en Sama hace ochenta y dos años, recordaba que había empezado a trabajar a los 19 en el pozo Samuño, y que se acordaba como si fuera hoy "de las marchas que hacíamos los mineros a Oviedo para reivindicar nuestros derechos".

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