¿Cómo... asimilar la ruptura con una pareja?

Hacer del dolor una oportunidad

Una separación o un divorcio supone el resquebrajamiento de un proyecto común, pero también aporta la posibilidad de iniciar una nueva vida con ilusión

14.11.2015 | 04:58
Hacer del dolor una oportunidad

Todas las separaciones tienen un punto común. Se rompe un proyecto entre dos personas y cada una debe seguir con su vida sin la otra. La frase, que parece muy sencilla, resume una situación que conlleva muchos sentimientos a veces contradictorios.

Una relación de pareja se inicia con ilusión, descubriendo y valorando lo bueno que tiene esa persona para nosotros, compartiendo con ella nuestros pensamientos, ilusiones, y proyectos. Cuando se acaba surgen dificultades tanto para aquel que decide interrumpir la relación, como para el otro miembro de la pareja. Generalmente aquel que pone fin a la relación sentirá cierto miedo, dudas, alivio e incluso culpabilidad, mientras que la otra persona se puede sentir traicionada, confundida por la ruptura e incluso con la autoestima dañada.

Cuando nos separamos tenemos que asimilar muchas pérdidas. Perdemos el vínculo con otro, cambia nuestra situación económica, nuestras relaciones familiares y sociales. Tal vez la consecuencia más visible sea la tristeza por no poder seguir compartiendo nuestra vida con esa persona, pero existen otras emociones que nos acompañan.

En muchas ocasiones aparece el miedo, una emoción compleja que se dirige a varios ámbitos: miedo por cómo afectará la separación a otros miembros de la familia, miedo al rechazo social, miedo a enfrentarse al futuro sin esa persona a nuestro lado. Miedo a la soledad, al futuro.

Podemos sentir enfado hacia la otra persona o hacia nosotros mismos, ligado a una sensación de "haber perdido el tiempo" en algo que finalmente se ha roto, o también culpa pensando que tal vez no hemos hecho lo suficiente para evitarlo.

Acompañando a estos sentimientos podemos tener otros aparentemente contradictorios. La separación suele llegar tras un período de mal ajuste entre los miembros de una pareja, por lo que la ruptura supone también un alivio y tranquilidad. Aporta, una sensación de haber terminado con algo que no iba bien. Podemos sentir ilusión con la mirada puesta en una nueva vida que empezamos a construir.

Aunque cada caso es diferente y no existe una única receta para todos, algunas pautas nos ayudarán a recuperar la normalidad y a seguir adelante en la vida.

Identificar todas las emociones que provoca la ruptura. Resulta eficaz para enfocar el proceso.

Reconciliarnos con el pasado. Lo que hemos vivido no desaparece. Con la separación se cierra una etapa que no debemos negar, sino integrarla en nuestra experiencia vital.

Descubrir quién soy. En muchas ocasiones verse solo o sola, implica un gran desconcierto porque ya no se recuerda quién era yo sin esa persona. De pronto hay que redescubrir el silencio, la soledad, qué nos gustaba hacer cuando no estábamos en pareja.

Compartir lo que nos sucede con las personas que nos quieren. Nos ayudará a asimilar las emociones y a vivir experiencias que nos ayuden a reconstruir nuestra vida. Las rupturas requieren tiempo. Se considera que una separación o divorcio, ha sido superada cuando somos capaces de no sufrir por su finalización, y podemos ver los aspectos positivos y negativos de esa etapa. Estaremos recuperados cuando asimilemos esa etapa como una parte más de nuestra vida y empecemos a ver el futuro con esperanza.

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