Los Villa se pasan a los zapatos

Los hijos del exlíder del SOMA abren una tienda de calzado en el Fontán con una fiesta a la que acudió Paula Prendes

14.11.2015 | 13:10
Ángela y Rolando Fernández Iglesias brindan en la inauguración de su tienda en el Fontán.

Lonetas, playeras y botas de diseño. Eso es lo que venden los hijos del exlíder minero, José Ángel Fernández Villa, en una tienda que inauguraron hace una semana en el Fontán y que curiosamente está en el Arco de los Zapatos con el nombre de Bajo el Signo de Caín. Ángela y Rolando Fernández Iglesias se han pasado al sector del calzado y apuestan por marcas ibéricas, españolas y portuguesas.

Los hermanos abrieron la zapatería al público el viernes 6 de noviembre, pero el día anterior dieron una fiesta de inauguración a la que asistió algún que otro rostro conocido como la presentadora y actriz gijonesa, Paula Prendes y varias blogueras asturianas de moda. Una DJ se encargó de amenizar la velada y los invitados probaron dulces de todo tipo, desde "cupcakes", galletas y "macarons", hasta piruletas de fresas bañadas en chocolate. Todo glamour, flashes, pajaritas y taconazos en pleno casco antiguo.

La última vez que Ángela y Rolando fueron noticia también había fotógrafos, pero la mayoría de los zapatos eran planos, las bufandas sustituían a las pajaritas, y se oían increpaciones en vez de temas tecnopop. No estaba el horno para bollos. Comparecían ante la comisión de investigación de la Junta General del Principado que investiga el origen de la fortuna de su padre, el exsecretario general del SOMA-FITAG-UGT que regularizó casi un millón y medio de euros en la última amnistía fiscal, en 2012. Sin embargo, ninguno de los dos dijo ni pío.

Rolando se acogió a la dispensa de la obligación de declarar prevista en la ley de Enjuiciamiento Criminal. El hijo de Villa fue gerente de la de la Fundación de Ayuda a los Discapacitados (FASAD) y fue contratado para el mismo cargo por el geriátrico construido por el Montepío y Mutualidad de la Minería Asturiana en la localidad de Felechosa, que supuso una inversión de 31 millones de euros. Además, hasta agosto del año pasado disfrutó de unos ingresos como gerente de 50.000 euros anuales y tenía un contrato blindado que preveía una indemnización de 80.000 euros en caso de despido.

Su hermana hizo lo mismo en la Junta. Leyó un documento en el que afirmaba que se acogía a su derecho a no declarar "ante la naturaleza inquisitoria" de la comisión de investigación. Ahora Ángela escoge zapatos "diferentes y especiales" para su tienda; un local de aire londinense -como sacado del barrio de Notting Hill- en el que los clientes pueden gastar desde 25 euros a poco más de 100 en un par de lonetas estampadas o botas de PVC, y sorprenderse por el olor a limón que desprenden las suelas de algunos botines. "Bajo el Signo de Caín" ya no es sólo el décimo primer disco de Miguel Bosé, sino una zapatería.

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