Elchelbaum: "El pasado son historias que nos contamos a nosotros mismos"

El médico y voluntario del Teléfono de la Esperanza anima a "descubrir y aceptar la verdad" y asume que algunas heridas "no son evidentes"

17.11.2015 | 04:34
Beatriz Menéndez, del Teléfono de la Esperanza y Elchelbaum.

Las experiencias dolorosas del pasado influyen en los problemas del presente, aunque la persona no sea consciente de ello. "Duelen tanto que intentamos mirar para otro lado y las evitamos con tanta eficacia que nos volvemos ciegos al peso que tienen en nuestra vida". Sobre esta circunstancia reflexionó ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA el médico de familia Daniel Elchelbaum, en el marco de un ciclo de conferencias sobre la superación del miedo, que organiza el Teléfono de la Esperanza. El ponente, especialista en psicoterapia y voluntario de la asociación, ofreció pautas para enfrentarse al pasado y mejorar el presente.

"Para acercarnos al pasado tenemos que aprender a enfrentarnos a las cosas que nos duelen. Lo que pasa es que podemos estar convencidos de que en realidad sentimos lo contrario de lo que tenemos que reconocer, como el amor y el odio", indicó Elchelbaum. "Las heridas no son evidentes, no están a la luz, por eso muchas veces cuando la persona pide ayuda piensa que el problema no tiene nada que ver con él o con ella... Es cosa de los demás, que defraudan nuestra confianza, nosotros siempre somos coherentes con lo que sentimos", explicó el médico de familia.

Daniel Elchelbaum recurrió a lo que denominan "Mitología familiar" para explicar que no siempre la idea que la persona tiene sobre si mismo y su pasado es acertada. "El pasado no es más que un conjunto de historias estereotipadas que nos contamos a nosotros mismos y retroalimentamos en el núcleo familiar", manifestó. Partiendo de este precepto, para dar un paso a una mayor madurez personal y salvar una crisis puntual en el presente, el experto recomendó a la sala (a veces no se puede hacer solo y hay que buscar ayuda) atreverse a encarar el pasado para descubrir qué se está proyectando en el presente y haciendo daño al individuo. "Para acercarnos a la verdad tenemos que aprender a enfrentarnos a las cosas que nos duelen. Debemos hurgar en el pasado para perder el miedo, curar las heridas, dar significado a las cosas y aceptar quienes somos en realidad", manifestó el voluntario del Teléfono de la Esperanza. Una vez que la persona se acerca a la verdad sobre quién es, el siguiente paso es aceptarlo, con dos ejercicios: superar el autodesprecio y la victimización.

El experto advirtió de que se trata de un proceso complejo y de que no siempre la persona está en condiciones de iniciarlo, pero animó a la sala a intentarlo para mejorar su vida.

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