Maingourd: Diseños refinados y exquisitos totalmente personalizados

Los establecimientos de tradición joyera conocen a la perfección los deseos y gustos de todos sus clientes

03.12.2015 | 04:47
Un collar de perlas. En el círculo, detalle de un broche.

En el centro de Oviedo se puede encontrar a la quinta generación de una saga de joyeros que tienen sus orígenes en París en el siglo XIX y que constituye un referente en la ciudad por su gran prestigio y profesionalidad, así como por un gusto refinado y exquisito a la hora de diseñar sus propias creaciones. Por este motivo tienen clientes en todo el mundo, desde Francia, por supuesto, hasta México o Emiratos Árabes. Joyerías por las que han pasado generaciones enteras de clientas, desde abuelas hasta nietas, pasando por hijas, nueras y sobrinas. No existe para sus responsables mayor incentivo que saber a quién va dirigida una pieza elaborada con maestría y cariño en sus talleres.

Esta larga tradición familiar joyera avala el buen hacer y la confianza que depositan en ella sus clientes. Se trata de uno de los sectores en los que adquiere más importancia la confianza del consumidor, ya que es muy difícil para un profano diferenciar una perla australiana de una de agua dulce, una gema natural de una sintética o, por ejemplo, un topacio azul de una aguamarina. Aquí radica la importancia de acudir a un buen profesional y a establecimientos como estos que dan a sus clientes una garantía de calidad y confianza.

Pocas cosas son comparables a la satisfacción que supone darse un capricho y adquirir una joya, que se convierte en compañera de vida y que señala momentos inolvidables. Todo el mundo recuerda el momento concreto en el que adquirió o le regalaron una sortija, una pulsera, esos pendientes a los que se recurre en momentos especiales o el colgante que acompaña a diario y que ya es parte de uno mismo. La joya es el complemento que mejor define a una mujer y en estas joyerías cada clienta encuentra esa pieza que la hace especial y única. En la actualidad, los clientes buscan adquirir artículos que perduren en el tiempo y que formen parte de su vida cotidiana. Por fortuna, los asturianos y en particular los ovetenses pueden presumir de vivir en una de las zonas más seguras y con calidad de vida más altas del mundo, y por eso es posible permitirse disfrutar de las pequeñas cosas que regala la vida. Qué mejor excusa que la festividad del gremio de los joyeros, San Eloy, el próximo 1 de diciembre, para animarse a adquirir artículos de joyería que pasan a formar parte de un patrimonio familiar entrañable y eterno. Un excelente regalo para las fiestas navideñas que siempre quedará en el recuerdo. Como rezaba el conocido eslogan, "un diamante es para siempre".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine