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Una Jánuca marcada por las ausencias

Agustín Iglesias Caunedo y otros concejales del PP, únicos miembros de la Corporación municipal que asistieron a la fiesta judía

13.12.2015 | 04:47

La ausencia del tripartito en la fiesta de la Jánuca se hizo notar ayer en la plaza del Fontán. La portavoz del colectivo hebreo en Asturias, Aida Oceransky, habló de ello en su discurso de inauguración de la fiesta de las luces. Explicó que la ausencia de la edil de Atención a las Personas, Marisa Ponga, se debía a que el gobierno local es coherente con su laicismo y por tanto no asiste a ningún acto de origen religioso. Sin embargo, y a renglón seguido, agradeció que hace años el que fuera Alcalde de Oviedo y actual delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, le cediese a la comunidad judía asturiana el local que ocupa en el casco antiguo ("La Casina"). Además, le dio las gracias al exalcalde, Agustín Iglesias Caunedo, por haber encendido la primera vela de la januquía (candelabro) durante varios años. Y es que Caunedo y varios concejales del PP no faltaron a la cita hebrea de diciembre. Gerardo Antuña y María Ablanedo acompañaron a su portavoz y a su mujer, Gema Lana.

Oceransky inauguró el gran candelabro que cada año por estas fechas saca a la plaza del Fontán para celebrar la recuperación del templo de Jerusalén. Lo hizo ante la atenta mirada de decenas de miembros de la comunidad judía de Asturias e incluso de fuera del Principado. De hecho, algunos vinieron de Galicia, León o el País Vasco. Pero la fiesta de las luces también atrajo a otros ciudadanos ajenos al judaísmo.

Las velas, el fuego, las oraciones, los cánticos y el baile lograron captar la atención de algunos viandantes despistados, que, al ver las mesas llenas de dulces terminaron de convencerse de que aquello merecía la pena.

Los miembros de la comunidad tuvieron que preparar y comprar toda la comida del evento porque el Ayuntamiento no aportó una parte, como hacía otros años. En esa lista de la compra hubo sidra achampanada de tipo "kosher" (que son los productos que han sido hechos según las prescripciones rituales del judaísmo y que pueden ser consumidos por los creyentes). En realidad, los organizadores sirvieron frituras porque es lo que manda la tradición. "El aceite se mantuvo encendido durante ocho días en la reinauguración del templo de Jerusalén, por eso lo usamos para cocinar en la fiesta", explicó Oceransky a los curiosos.

El colectivo hebreo en Asturias también celebra otras fiestas tradicionales de su calendario como el Día del árbol o la Pascua.

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