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Tras el paso de Sus Majestades de Oriente por la ciudad

El día que los Reyes son los niños

Los más pequeños salen a las calles de Oviedo para disfrutar con los regalos que les dejan los Magos tras una noche de muchos nervios y poco sueño

07.01.2016 | 03:35

Los padres con niños pequeños caminaban ayer con ojeras por las calles de Oviedo. Sus hijos tardaron en dormirse la noche de la cabalgata y los nervios por descubrir los regalos provocaron que en la mayoría de las casas tocase diana a horas muy tempranas. Abrir paquetes, montar pieza a pieza todos los juguetes, acudir a casa de los abuelos a ver si los Reyes han dejado algo... Seguirle el ritmo a un niño a lo largo de una jornada como la de ayer no es nada fácil, pero la ilusión que trasmiten los pequeños el día de Reyes es un antídoto infalible contra el cansancio. Por eso muchos de esos padres aún sacaron fuerzas para salir a la calle con sus hijos para que pudiesen jugar con los juguetes. "Tenemos toda la casa revuelta y llena de paquetes, pero es su día y tienen que disfrutarlo a tope", asegura Yolanda Rodríguez, la madre de Sofía Cejudo, que ayer estrenó su disfraz de princesa para lucirlo en la plaza de la Gesta.

De entre sus nuevos tesoros, Sofía sólo se llevó al parque el vestido, la corona y un carricoche, lo justo para jugar con su prima María Rodríguez, que tiene dos años y también ha conseguido que los Reyes le trajesen buena parte de los regalos que les había pedido por carta. En sus manos llevaba un muñeco y todos los utensilios para cambiarle la muda. "Nos hemos portado bien todo el año y por eso nos lo han traído todo", explica María sin soltar al bebé.

Los hermanos Juan y Enrique Pañeda pasaban como balas en sus nuevos patinetes pero echaron el freno para contar su experiencia. "Además del patinete me han dejado un juego de Star Wars, un ordenador infantil y muchas cosas más", señala Enrique, el mayor. Al "peque" tampoco le fue mal. No en vano al levantarse descubrió, entre otras cosas, "un juego de Mario Bros" para su consola de videojuegos y "libros muy divertidos".

"Me han traído de todo: un castillo de Rapunzel, una camiseta de Spiderman, un pijama de Star Wars, una clínica de animales de los Playmobil..." A Marta Cortés, una niña de cuatro años que va al colegio de las Dominicas, no se le escapa ni uno sólo de la lista de regalos recibidos el día de Reyes. A pesar de todo lo que tiene por estrenar, ayer quiso salir a dar una vuelta en su bicicleta roja para librarse de la tensión de la noche anterior. "Fui a la cabalgata para ver al Rey Gaspar, que es el que más me gusta, pero después tardé mucho en dormirme, estaba nerviosa. Quería que llegase pronto el día de los regalos", confiesa.

Héctor Kennedy, tiene 5 años y vive en Dublín, pero viene a pasar la Navidad a casa de sus abuelos porque su madre, Beatriz Mozo, es de Oviedo. Se defiende bien en castellano y quiere dejar claro que el coche teledirigido que le han dejado los Reyes no es moco de pavo. "Es un Ferrari, es un Ferrari", repite para recalcarlo. Además, le han traído "un pijama guay de Los Minions y muchos juegos".

Mateo Calzadilla se puso la segunda equipación del Real Oviedo en cuanto desenvolvió el paquete. Vive en Costa Rica, pero es socio del club carbayón y siempre que viene a Asturias para ver a sus abuelos procura ir al campo para ver a su ídolo: Diego Cervero. Ayer estaba en el Campo San Francisco con su prima de tres años María Calzadilla, a la que sus Majestades le han dejado "un caballito al que se le enciende el cuerno, una máquina de hacer pizzas con plastilina y cromos de la Patrulla Canina". Hablando de perros, Amalia Alves, otra ovetense de cinco años, paseaba ayer a uno de peluche por Oviedo. "Se llama Kuska", decía.

En casa de Lucía Díaz son tres hermanos y algunos de los regalos son para compartir con su melliza Paula y con el pequeño Martín. "Nos han traído una consola para todos y luego más cosas para cada uno, como esta guitarra que llevo", explica Lucía Díaz haciendo de portavoz de toda la familia. Paula Pérez y su hermana pequeña, que se llama Eva y tiene tres años, también estaban satisfechas con los regalos que los reyes les trajeron desde el lejano Oriente. Entre otras cosas les dejaron las bicicletas en las que ayer se pasearon por la ciudad. Pero no fue lo único. "Entre las dos tenemos una peonza, un estuche con dos caras, un juego para cortar el pelo... Lo compartimos todo, así que nos lo vamos a pasar muy bien con los regalos", adelanta Paula en el día en el que los Reyes fueron los niños.

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