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Botas para andar en familia

Sierras y peñas con aires mineros

16.01.2016 | 05:09
Dos zonas de la ruta que atraviesa las minas de montaña en Morcín y Riosa.

Las minas de montaña de Morcín y Riosa sugieren interesantes itinerarios, no demasiado complejos y a poca distancia de Oviedo. Desde la ciudad nos dirigimos a La Vega de Riosa, donde en la salida del pueblo, en dirección a Pola de Lena, se coge una carretera a la izquierda que nos lleva a Villamer. Iniciamos la ruta en el pueblo justo donde finaliza la carretera y desde allí nos dirigimos a la parte más elevada de la población.

A partir de ese punto, una vez superado el edificio de la antigua escuela y el depósito del agua, que se encuentran por encima del camino, seguimos la pista que en los primeros metros es de hormigón y al pasar la última casa se transforma en tierra.

Se continúa por la fuerte subida con vistas al valle donde se asientan la Foz de Morcín y la Vega de Riosa, así como la Sierra del Aramo desde el Gamoniteiro hasta la Mostayal. Al cabo de un trecho vemos encima de nosotros unas antenas y tenemos una bonita vista del desfiladero de entrada al valle así como de los múltiples caminos y niveles del Valle de Canales, donde se asientan las minas del Coto Minero de Riosa y Morcín.

Al cabo de un trecho nos encontramos con una pista a la izquierda, que es la trinchera del piso 8º del Rebollar-La Raíz-La Boqueriza. Aquí dejamos la pista para seguir por la izquierda rumbo a a las antenas de televisión instaladas por el Ayuntamiento de Riosa, para poder ver otras cadenas de TV, aparte de las convencionales. Desde allí tenemos una vista excepcional del concejo de Riosa, así como del Monsacro, la Sierra del Aramo y a nuestros pies la Foz de Morcín donde contemplamos el castillete del pozo Monsacro.

Por el valle de Canales. A partir de este punto la ruta es prácticamente llana. Nos introducimos en el valle de Canales, en su día lugar de máxima actividad minera de Hulleras de Riosa y Minas de Riosa.

Una vez superado el valle vemos una brecha en la ladera, donde nos encontramos con unas buenas muestras de conglomerado de cantos rodados (pudingas), estamos en la zona conocida como La Muezca la Pudinga, límite de los concejos de Riosa y Morcín. Nada más pasarlos contemplamos de frente la Sierra de la Manteca, y La Foz, de entrada al valle, cobijada entre el Macizo de la Magdalena, del LLosoriu y Peña Manteca, dividida por el río Riosa o Code. Al fondo sobresale por encima de ella, el humo de la térmica de Soto de Ribera, entrando en una zona de arbolado, donde se pueden ver buenos ejemplares de hayas.

Bocamina la Raíz. Al salir de las hayas llegamos a una pequeña explanada donde se encuentra la bocamina la Raíz, así como los restos del edificio destinado a oficinas. Poco después salimos de la zona de arbolado, entrando una zona donde las árgomas y tojos inundan la ladera, y desde donde vemos perfectamente por donde discurría el ferrocarril que transitaba por esta trinchera, la cual está en muchos tramos armada con paredes.

A la izquierda del camino nos encontramos con una roca sobre la que hay bastantes inscripciones. Poco después la trinchera desaparece y sale a la izquierda un sendero que tiene una pared de piedra y a la derecha, un poco por encima de nosotros, una especie de bloque de hormigón.

A los pies del Collado Plano. Aquí se pierde totalmente la traza del ferrocarril invadido por la maleza. Aquí tenemos dos opciones para continuar con la ruta, la primera es continuar por el estrecho sendero cubierto por maleza, que nos lleva a la entrada del túnel de la Boqueriza, casi oculta la boca sur del túnel de 600 metros de longitud por el que este ferrocarril cruzaba a la vertiente norte del cordal, donde finalizaba su trazado.

Hayas y castaños. Desde el túnel donde seguimos en la misma dirección hasta llegar a una zona de hayas y castaños. Descendemos por la zona limpia de maleza, hasta el final, donde se gira levemente a la izquierda para llegar a un sendero, punto de unión con la alternativa segunda, donde se gira a la derecha. La segunda opción consiste en coger el sendero de la izquierda y descender por el ignorando el primer desvió que nos sale a la izquierda, en donde debemos continuar de frente. Poco después llegamos a otro cruce en donde debemos seguir por la derecha y, casi inmediatamente nos volvemos a encontrar con un camino a la izquierda el cual seguimos casi en paralelo al que habíamos dejado antes, pero un poco por encima de él. Muy pronto nos vuelve a salir otro camino a la izquierda que ignoramos, llegando a un lugar donde vemos una cabaña, en medio de un prado, un poco por encima de nosotros y debajo de la cuchilla de la Peña Manteca.

Un camino encajonado. Aquí el camino se encajona y se encuentra lleno de maleza, debiendo seguir por un estrecho sendero que va a la izquierda de él y un poco por encima, llevándonos a una encrucijada de caminos. Seguimos por el de la izquierda (es el que viene encajonado desde arriba) que en fuerte descenso nos lleva a un pequeño collado, donde al otro lado hay un prado cercado por un rústico cierre de madera. En este punto se debe girar a la izquierda, para casi inmediatamente después abandonar el camino, por el sendero que sale a la derecha y que pasa por debajo del prado, el cual nos lleva poco después a la explanada de la mina La Esperanza, donde actualmente hay un área recreativa.

Contemplamos la bocamina a la izquierda, junto a una pequeña cascada, solamente apreciable en primavera o después de fuertes lluvias. La ruta continúa hacia el fondo del área donde sale una pista y donde existe un panel que dice Pr As 31, pero que no corresponde con él, pues esta signatura es la de las Foces del Río Pino, y nos indica una ruta, totalmente imposible de seguir por la maleza y falta de señalización. Junto al cartel sale una ancha pista que se interna en un bello bosque, pasando junto a enormes troncos de castaños centenarios. Poco después sale al paso una desviación a la derecha que lleva a la Foz y que ignoramos.

Llegamos al mirador, donde tenemos una excepcional vista. Continuamos por la pista hasta Villamer punto final de este bello recorrido de 8,7 kilómetros, en cerca de cuatro horas de recorrido lento y tranquilo.

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