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Silicosis, o la lucha entre buenos y malos

Un desequilibrio entre moléculas que protegen el pulmón y otras que propician el daño determina que el polvo cause la enfermedad, según una tesis doctoral

06.02.2016 | 04:41
En primer término, los integrantes del tribunal, con el doctor Pere Casan en el centro. Al fondo, el neumólogo Francisco Julián López González, autor de la tesis doctoral.

¿Por qué un minero sufre silicosis y otro, bajo idénticas condiciones laborales, no? El riesgo de desarrollar una enfermedad pulmonar a causa del polvo de sílice está determinado por una predisposición genética que se traduce en un desequilibrio entre las moléculas que protegen al pulmón y las que propician que sufra lesiones. Una tesis doctoral defendida ayer en la Universidad de Oviedo ha puesto en limpio y ha ilustrado con datos rigurosos esta premisa ya conocida. La investigación ha dejado acreditado que las personas con niveles alterados de inhibidores de las proteasas y de antioxidantes tienen más posibilidades de desarrollar silicosis ante la presencia de sílice cristalina en su ambiente de trabajo.

Francisco Julián López González, neumólogo del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), se convirtió ayer en doctor con este trabajo, titulado "Marcadores de enfermedad pulmonar en trabajadores expuestos a sílice" y dirigido por María Cristina Martínez González. De forma muy simbólica, la lectura de la tesis tuvo como escenario -por vez primera- las dependencias del Instituto Nacional de Silicosis.

El objetivo del trabajo consistía en identificar quiénes de entre los trabajadores expuestos a la inhalación de sílice desarrollarían la enfermedad. Dicho de otro modo: cuáles son los factores intrínsecos para que exista esta susceptibilidad personal que permite el desarrollo de la silicosis. El doctor López González estudió a 170 trabajadores de una cantera de granito de Pontevedra. El 53 por ciento de este colectivo, caracterizado por la precariedad de medidas preventivas, padecía silicosis.

No eran mineros las personas objeto de estudio. Y es que la silicosis es una enfermedad que ha estado tradicionalmente asociada a la minería del carbón, pero la realidad ha cambiado. "Últimamente se ha registrado un repunte de la silicosis causado por otras actividades laborales con exposición al polvo de sílice, por ejemplo en personas que, sin protección, manipulan y cortan las piezas de cuarzo para encimeras de cocina", explica el doctor López González.

"La novedad estriba en que hemos estudiado múltiples marcadores que hasta la fecha no habían sido analizados juntos y de forma rigurosa", señala el flamante doctor. Para desarrollar la investigación fueron agrupados por pares operarios de rasgos muy semejantes -en edad, tiempo de exposición, consumo de tabaco...- y se procedió a efectuar las consiguientes comparaciones entre uno y otro. "La pregunta que nos hacíamos está muy bien ilustrada por el famoso caso de Winston Churchill, que fumaba como un carretero, bebía como un cosaco y estaba gordo, y sin embargo vivió 90 años", señala Francisco Julián López González.

La silicosis genera daño pulmonar porque las células encargadas de la defensa del pulmón atacan al polvo de sílice, pero no logran destruirlo. Por esta razón se forma un tejido cicatricial que acaba destruyendo el pulmón. Unas moléculas favorecen la formación de este tejido cicatricial, y otras lo reparan y evitan el daño pulmonar. Se ha demostrado que entre las moléculas alteradas en las personas propensas a desarrollar silicosis figura la proteína denominada alfa-1 antitripsina.

En su discurso inicial de presentación de la tesis doctoral, Pere Casan, presidente del tribunal calificador, director del área del pulmón del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y catedrático de neumología de la Universidad de Oviedo, se refirió de forma crítica a la intención de la Consejería de Sanidad del Principado de desgajar del HUCA al Instituto Nacional de Silicosis y de dotarlo de un director propio (actualmente lo dirige el propio doctor Casan).

Con prudencia y nitidez a partes iguales, Pere Casan indicó que "precisamente cuando salen noticias en la prensa que nos informan de lo tratado en el Parlamento y que puede afectar a la buena marcha de este Instituto, sin que las personas que trabajan diariamente en él tengan la más mínima información sobre estas intenciones, realizar actos académicos como el que nos ocupa es un hecho a resaltar".

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