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Cocina en casa | Pilar Panedo Novo

"Es una comida ideal para niños porque está bien pasadín y tiene de todo"

"Oviedo es una ciudad preciosa y - llena de encanto, quien no la conozca tiene que venir para verla por sí mismo"

13.02.2016 | 04:51

Si algo define bien a la ovetense Pilar Penedo Novo, "Pili" para los amigos, es su luminosa sonrisa, su optimismo y la buena energía que desprende. La receta que aporta a esta página, aunque es sin duda un plato que gusta a los adultos, también es una buena opción para que los más pequeños incorporen el pescado a su dieta. Ya lo dice ella, "no sólo es muy fácil de hacer, es que además gusta mucho a los niños porque el pastel está muy pasadín, es fácil de comer y además de rico tiene un poco de todo, que les viene bien. Yo lo acompaño de unos panecillos y mahonesa".

La buena fama de Pili Penedo a la hora de ponerse ante los fogones se debe también a que, en todo lo que prepara, pone un ingrediente que no se compra en ningún sitio porque no tiene precio: el amor con que cocina y la simpatía con que lo prepara.

Pili nació en casa, "que es como se nacía antes", matiza ella con la sonrisa que le caracteriza, en el barrio de La Bolgachina. Fue a la escuela pública de La Manjoya. "Recuerdo de mi infancia allí que el tramo que iba desde La Bolgachina hasta San Lázaro estaba sin asfaltar; en el invierno, se nos llenaban los zapatos de barro. Por entonces sí que caigan grandes nevadas, no como ahora, y no se podía casi ni salir de casa", afirma echando la vista atrás.

Muy joven empezó a trabajar como dependienta en una tienda de ropa pues era una enamorada de la moda y siempre le gustó el trato con la gente. A los 23 años se casó con Rafael Pedregal, "Falo" para los amigos, y fueron padres de Miguel y Rafael. La nieta de sus ojos, Laura, es hija del primero y su mujer Mili, su nuera, que es de La Coruña. "Mi padre era gallego y tenía nada menos que once hermanos. Cada dos por tres estábamos viajando para Galicia a visitar a la familia", recuerda.

De Oviedo le encantan "sus calles peatonales, disfruto mucho paseando por ellas". Por su hijo Rafi, que es paralítico cerebral, tanto ella como su marido conocen bien todo lo que tiene que ver, en la ciudad, en cuestión de accesibilidad para personas con minusvalías. "Tenemos un coche adaptado para sus traslados y aunque Oviedo mejoró en cuanto a las plazas de aparcamiento y el adecuamiento de aceras, aún les queda más por hacer. Por ejemplo hay todavía algunos parkings públicos que no tienen ascensor, totalmente necesarios si vas con una persona dependiente, y al final tienes que salir por una rampa muy pronunciada", señala.

De sus lugares favoritos, además de lugar en el que vive, Latores, desde donde cuenta con unas vistas espectaculares cada mañana, está también el monte Naranco y subir, de vez en cuando, al Centro Asturiano. "En Latores estas viviendo en la zona rural pero a un paso de la ciudad. Estamos bien comunicados y tenemos servicio de autobús cada hora. No estaría del todo mal que habilitaran como senda el tramo que resta de La Senda Verde que sale del Parque de Invierno, hasta Latores, pues mucha gente tiene que realizarlo ahora por carretera".

Para Oviedo no tiene más que buenas palabras. "Es una ciudad preciosa, limpia, con mucha actividad cultural, como bastantes zonas verdes y con mucho ambiente. Oviedo tiene mucho encanto, quien no la conozca tiene que venir a verla por si mismo."

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