La solidaridad también llega hasta el sótano

Manos Unidas celebró en la iglesia de los Santos Apóstoles su tradicional rastrillo, pese a las trabas municipales

15.02.2016 | 04:09
Compradores en uno de los puestos del rastrillo.

Ni la lluvia, ni la crisis, ni los bolsillos apretados pudieron con el rastrillo que la ONG Manos Unidos instala desde hace treinta años, siempre por estas fechas, en la iglesia parroquial de los Santos Apóstoles, junto al Calatrava. Se mantuvieron de media los seis mil euros de recaudación de años anteriores. Eso sí, este año con polémica incluida.

Y es que, por primera vez, desde el Ayuntamiento, no sólo no les cedieron las carpas como venían haciendo hasta ahora para instalar el rastrillo en el exterior, sino que además les negaron permiso para utilizar una pequeña parte de las aceras para la venta solidaria.

Pero "como no hay mal que por bien no venga", como recordaba ayer oportunamente un parroquiano hacia la una del medio día, cuando más llovía; la prohibición vino como anillo al dedo a los organizadores, pues el agua y el viento de la jornada de ayer habrían impedido la instalación de los puestos en el exterior o incluso en los soportales del templo como habían planteado los promotores del rastrillo ante la negativa del tripartito a concederles las carpas de otros años.

La solución fue tan salomónica como sencilla: se trasladó el rastrillo al amplio y bien acondicionado sótano parroquial, que estuvo repleto de personas que no se quisieron perder la iniciativa de Manos Unidas.

Al frente del rastrillo estaba la animosa e incansable Susana Fernández Iglesias, vinculada a la parroquia desde su época de catequista, hace ya unos cuantos años. "No podemos estar más agradecidos a todos los feligreses de nuestra parroquia por la generosidad que, un año más, demostraron con nuestro rastrillo solidario, en el que están totalmente implicados".

En total, se instalaron ocho puestos que vendían, a precios de lo más asequible, desde libros infantiles hasta vestidos para bebés muy elaborados que fueron confeccionados expresamente para este rastrillo por feligresas de la parroquia, pasando por bisutería, CD y DVD, muñecas e infinidad de productos, todos ellos donados para esta causa.

La tradicional tómbola, con sus atractivas rifas, fue todo un éxito, con Fermín García al frente. Un jamón, cenas para parejas, sesiones de estética y hasta clases de pádel fueron sorteadas entre personas solidarias.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine