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El Ayuntamiento pone en marcha un dispositivo policial para controlar el botellón en el casco antiguo

Los agentes se retiraron en Carnaval "ante la afluencia masiva de jóvenes" y actuaron "a demanda" para responder a los avisos

16.02.2016 | 18:05
"La pescadera", resaca entre basura. La plaza de Trascorrales fue uno de los lugares elegidos para beber en la calle. Cuando el "botellón" se disolvió, la escultura que preside una parte de la plaza, "La Pescadera", quedó rodeada de bolsas de basura y restos de botellas.

La concejalía de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Oviedo, que dirige Ricardo Fernández, pondrá en marcha desde este próximo fin de semana varios operativos específicos para combatir el botellón en diferentes emplazamientos del casco viejo de la ciudad. El objetivo del dispositivo policial será controlar desde la compra y transporte de las bebidas alcohólicas hasta el momento en que se consume en la calle.

Según infima el Cosistorio, la Policía Local vigilará durante los fines de semana, los emplazamientos del casco viejo que suelen reunir a cientos de personas bebiendo en la calle. "Con independencia de que las causas de este problema social son complejas y que la respuesta a dar no puede ser exclusivamente policial, desde el Ayuntamiento se combatirá el botellón y se dará una respuesta a las quejas legítimas de la ciudadanía", afirma el edil de Seguridad Ciudadana.

Por otro lado, Fernández ha mantenido contacto con diversas asociaciones de las zonas afectadas y en la próximas dos semanas recabará propuestas de los colectivos para que las actuaciones que traten de erradicar el botellón no se circunscriban solo al ámbito policial. En este sentido, la concejalía trabaja en común con Abaco (Asociación de Bares de Copas) en la puesta en marcha de una campaña de concienciación dirigida especialmente a los más jóvenes.

Además, el edil ha recordado que "la Ordenanza de Convivencia Ciudadana contempla en su artículo 16 la regulación del consumo de bebidas alcohólicas en la calle". Esta norma" considera falta leve con sanción de apercibimiento, la mera convocatoria, concentración o asistencia" a los botellones y en caso de persistencia o reincidencia, el ciudadano "será sancionado con multa que va desde los 10 hasta los 300 euros".

"Estas mismas conductas tendrán la consideración de graves y serán sancionables con multa de 750,01 a 1.500 euros, cuando impliquen el hecho de consumir bebidas alcohólicas, el incumplimiento de las órdenes o requerimientos específicos formulados por las autoridades municipales o sus agentes o constituyan conductas obstruccionistas a las tareas de control, investigación o sanción", dicta la normativa.

"A medianoche fue imposible frenar el 'botellón' de Carnaval", afirma la Policía

El "macrobotellón" del fin de semana de Carnaval superó las expectativas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que optaron por retirarse de la "zona cero" a medianoche, ante la afluencia masiva de gente. Esta es al menos la versión oficial de la Policía Local, que responde al contenido de los informes sobre el "desmadre" en una de esas noches que, año tras año, termina siendo una pesadilla para los vecinos del casco antiguo de la ciudad. "A partir de las 23.30 horas la afluencia de gente era de tal magnitud que hacía imposible la aproximación a las zonas de control, tuvimos que retirarnos. Era imposible frenarlo", aclararon ayer a LA NUEVA ESPAÑA fuentes del área de Seguridad del Ayuntamiento.

Un total de 54 agentes de la Policía Local -un tercio de la plantilla aproximadamente- estuvieron de servicio durante la tarde y la noche del sábado. Los responsables del Cuerpo aseguran que durante las primeras horas, a partir de las ocho, patrullaron por la zona centro y trataron de proteger la plaza del Ayuntamiento, uno de los lugares que solo se llenan "en las grandes ocasiones". Llegaron a establecer un perímetro y cerrar con cintas los soportales del Consistorio. Pero no lograron contener a la multitud; cada vez eran más los jóvenes que llegaban a esta y otras plazas del centro de la ciudad. "Aquello se volvió impracticable y tuvimos que retirarnos. La situación no se normalizó hasta las ocho y media de la mañana", aseguran fuentes oficiales.

Uno de los policías al mando durante el fin de semana explicó que, aún reforzando el servicio, frenar las aglomeraciones de gente en la calle en una noche como la de Carnaval es "prácticamente imposible" y que no funciona igual que un fin de semana cualquiera. "No se deja de controlar, pero si te quedas en el medio es como si estuvieras en una isla, no es operativo. Se actúa a demanda si hay alguna llamada o algún aviso", indica este mando.

Sin embargo, los vecinos del Antiguo no entienden la "estrategia" policial de abandonar el campo de batalla y han reclamado en más de una ocasión más presencia de agentes, sobre todo de manera disuasoria, en las horas previas. "Reforzamos con la gente que tenemos, pero había miles de personas. No es hacer las vista gorda. El botellón es un problema sociocultural y no es nuestra tarea arreglarlo...", rebaten desde la Policía Local.

Entre las diez de la noche y las seis de la mañana la centralita del 092 recibió un total de 26 llamadas relacionadas con incidencias derivadas del ocio nocturno. Los vecinos llamaron para alertar de un "rally" nocturno en la calle Azcárraga, la afluencia masiva de gente en varias calles de la ciudad (El Rosal, la plaza del Paraguas, y la calle Regla), solicitando una medición de ruido, y también alertando de actos de vandalismo en la plaza de Anabel Santiago. Cuando acudieron a este último lugar "ya no había nada".

Por su parte, el Cuerpo Nacional de Policía, asegura que también reforzó su plantilla para la noche de Carnaval, sin concretar el número de efectivos. Aseguran que, si bien la ocupación de las vías públicas no es su competencia (se refieren al botellón) mantuvieron una reunión previa con la Policía Local para organizar el dispositivo. En cuanto a delitos se refiere, tuvieron que intervenir en dos peleas entre grupos de jóvenes, varios hurtos y tirones de bolso, el más grave el que dejó a una joven malherida en la calle Canóniga. Las intervenciones de la noche se saldaron con tres detenciones. De momento, la Policía no ha conseguido dar con los vándalos que causaron daños en una comunidad vecinal del Postigo que se colaron en el edificio y vaciaron unos extintores, tal y como adelantó este periódico en su edición de ayer.

La gran juerga de Antroxu en Oviedo trascendió también a las redes sociales, donde se volcaron centenares de fotografías -cerca de 600 en Instragram- en las que se repite la escena de grupos de amigos disfrazados posando bebida en mano en alguna localización de la capital. También hay vídeos curiosos de esos que terminan siendo virales como el de un joven defecando en plena calle mientras sus amigos le jalean. Algunos vecinos que se pusieron en contacto con este diario aseguran que la sensación de "impunidad" fue tal que llegaron a distribuirse por las calles del Antiguo puestos ilegales de comida ambulante.

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