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Arganza: "Me presionaron para hacer el test de alcoholemia y antes tomé un vino"

La exedil de Foro niega haber conducido borracha por el Naranco y asegura que el hombre que la denunció le pidió 5.000 euros "a modo de extorsión"

23.02.2016 | 03:58
Belén Arganza, ayer, a su llegada a los Juzgados.

La que fuera concejal de Foro en el Ayuntamiento carbayón, Belén Arganza, negó ayer ante la magistrada del Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo haber conducido bajo los efectos del alcohol por la carretera del Naranco en dirección a la explanada de las antenas, el 11 de marzo de 2014. Declaró que el hombre que la señala culpable y que entonces la denunció por insultos racistas, le pidió 5.000 euros "a modo de extorsión". En su defensa, argumentó que quien llevaba el coche era una amiga y que, sin embargo, sin estar detenida, la Policía Local le realizó la prueba de alcoholemia en comisaría: "Me presionaron para hacer el test, cuando un momento antes me había tomado un vino". El juicio quedó visto para sentencia y el Fiscal solicita una multa 1.800 euros (a razón de 10 euros por día) o la retirada del permiso de conducir durante seis meses por un delito contra la seguridad vial.

El juicio oral comenzó a las doce de la mañana y se extendió hasta algo más de las dos de la tarde. Tras la declaración de Arganza, desfilaron ante la juez Elena González, tres policías locales, un policía nacional y el hombre que la denunció en 2014 y al que la justicia le dio la razón condenando a la exconcejal a pagar una multa de 300 euros por una falta leve de vejaciones al considerar probado que le llamó "sudaca de mierda". Además, poco tiempo después, Arganza dimitió como edil y puso su cargo a disposición del partido casquista.

La Fiscalía y la defensa preguntaron a los testigos los detalles que rodearon aquel suceso de hace dos años para intentar esclarecer quién conducía el vehículo: Belén Arganza o su amiga.

El 11 de marzo de 2014, las dos mujeres comieron en una parrilla de la carretera del Naranco y luego, hacia las siete de la tarde, subieron en coche hasta la conocida como explanada de las antenas. Durante su ascensión fueron recriminadas por un ciudadano de origen colombiano que aseguró que iban dando bandazos e invadiendo el carril contrario. Ya en la explanada, se bajaron del coche e increparon al inmigrante. Es en este punto de la historia donde las versiones de unos y otros difieren notablemente.

Mientras Arganza y su amiga declararon en la sala de vistas que quien conducía era la segunda, el colombiano y un policía nacional fuera de servicio que estaba en la explanada aseguraron " si lugar a dudas" que se trataba de la edil. "Primero se bajó la compañera por el lado del copiloto y luego la otra asomó la cabeza desde el otro lado -por encima del techo- y dijo que era concejal", apuntaron.

Las mujeres se fueron y bajaron por la carretera del Naranco hasta que les dio el alto la Policía Local, que acudió al recibir la llamada del ciudadano colombiano. La amiga de Arganza se puso al volante, por lo que los agentes le hicieron a ella la prueba de alcoholemia y la detuvieron al dar positivo con un resultado de 0,68 miligramos por litro. La entonces concejal declaró ante la magistrada que cogió un taxi para ir a la comisaría del Rubín a acompañar a su amiga, pero que antes entró en un bar a tomar un vino y tratar de localizar por teléfono a su abogado, Andrés Martínez Ceyanes.

Una vez en la comisaría, Arganza relató que le hicieron la prueba de alcoholemia (que arrojó un resultado de 0,44 mg/l) "ante presiones y la amenaza de que podía incurrir en un delito de desobediencia". El ciudadano colombiano aseguró que, estando en el Naranco, le dijo a la Policía Local que la concejala conducía el coche al subir la carretera. Pero los agentes dijeron que lo reveló en comisaría y por eso decidieron practicar la prueba de alcoholemia a Arganza, que en ese momento no estaba detenida.

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