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La grandeza del que no quiere ser chico

Hasta 51 personas comparten escenario en la zarzuela "El rey que rabió", que llega a Oviedo con un trabajado montaje y con Marzio Conti y Emilio Sagi en la dirección musical y de escena

27.02.2016 | 04:13

"El rey que rabió" es un texto especial, no solo porque uno de los libretistas sea asturiano, el escritor Vital Aza Álvarez-Buylla, sino porque sus dos protagonistas también lo son, el tenor Jorge Rodríguez-Norton y la soprano Ana Nebot. Los dos están emocionados por cantar en casa y por meterse por primera vez en la piel de estos personajes.

Todo comenzará con el estreno de este martes (20 horas, teatro Campoamor) en el arranque del festival del teatro lirico en la ciudad. "Es un reto personal siempre que debutas en un papel. Además, a diferencia de la ópera, en la zarzuela tienes mucho texto hablado y hay que tener presencia, gracia y que el público te escuche y te entienda perfectamente", explica Rodríguez-Norton mientras se prepara para salir a escena, durante uno de los ensayos previos, que presencia LA NUEVA ESPAÑA. Él es el rey, el personaje sobre el que gira la divertida trama, que esconde una crítica al sistema de gobierno que tiene muchas similitudes con las que se escuchan hoy en día.

Ana Nebot destaca que es un espectáculo muy divertido. "Son dos horas en las que todo pasa muy rápido, es como un cuento, por eso es tan apto para los niños. Es una historia de amor en la que triunfa la nobleza del corazón". Interpreta a Rosa, la joven que se enamora del rey sin saberlo. "Se llama como mi madre y me siento muy identificada con ella porque es una chica sencilla, que vive un amor puro y desinteresado". Mientras lo cuenta, recorre el escenario en una bicicleta y Sagi observa todos sus movimientos desde el patio de butacas. "Está bien, haz esas curvas en el recorrido", le apunta. "Emilio me encanta. Trabaja con tiempo, con calma y con un respeto tremendo. No se escucha ni un grito, nunca pierde los nervios, y es de agradecer porque yo no funciono con gritos".

No puede entretenerse más. Comienza la segunda parte del ensayo. Sobre el escenario, 51 sillas. "En esta escena está todo el coro, el ballet y los solistas. Es el pueblo que espera al rey para hacerse fotos con él. Hay mucha gente, pero no es de las más complicadas", cuenta Román. En cuanto a movimientos, destaca como complejas la escena del baile del primer acto, "porque están interactuando todos a la vez, unos cantando, otros bailando y hay una carra en medio con hierba". La del baile de segadores del segundo acto, "porque el coro sale con unas guirnaldas que se cuelgan por todo el escenario, el ballet está con los paraguas imitando la guadaña y hay muchos cambios de escena, vestuario, entradas y salidas". Y la escena del perro aislado en su hornacina, en el segundo acto. Precisamente el perro, es otro de los protagonistas de este espectáculo. Se llama "Sugar", es una buldog francés y es de Avilés. "Es la primera vez que actúa. Nos localizaron a través del veterinario y está encantada. Todo el mundo la acaricia y está pendiente", cuenta su dueña, Sara López. Pero la actriz perruna solo tiene una escena, para el resto tiene un doble de plástico resguardado en una cápsula. "Es como los actores famosos, que tienen dobles para las escenas de riesgo", afirma López entre risas. Parece que "Sugar" ha nacido para esto.

Al contrario de lo que ocurre durante los ensayos de ópera, aquí todo se dice en español. "Es mi lengua y la de ellos, por eso es más fácil. Pero yo estoy acostumbrado al italiano y a lo que sea", dice Sagi. Él es uno de los defensores de este género a capa y espada. "Se le llama género chico pero no porque sea menor, sino por su duración, que no duraban más de una hora", añade. Aunque no podría decantarse entre ópera y zarzuela, sí resalta que la escenografía de este espectáculo "es de una gran modernidad. Además, el libreto es muy bueno y la música muy inspiradora". Considera que España tiene la obligación de mantener este género. "Es algo nuestro, solo lo tenemos aquí y en Sudamérica", destaca. Algo con lo que está de acuerdo Nebot. "Antes se pensaba que la zarzuela era de paletos, algo casposo. Pero Sagi es uno de los que ha contribuido a eliminar todo eso. Es nuestra música, nuestro idioma, nuestra cultura. Ya ha llegado a Francia y a otros sitios, ¿cómo no vamos a valorarla aquí? El nivel de zarzuela en toda España es muy bueno", puntualiza. Por eso, trabajan duro para que la emoción con la que ellos ensayan y se subirán al escenario llegue a cada uno de los espectadores que les vaya a ver durante la próxima semana.

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