Vía crucis junto al altar

La Archicofradía del Santo Entierro no pudo procesionar ayer por el Fontán con el Cristo de la Misericordia a causa de la lluvia

28.02.2016 | 04:40
Vía crucis, ayer, en el interior de la iglesia de San Isidoro.

"Qué más da que llueva, si lo que importa es la fe". Esta frase de una de las cofrades de la Archicofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de los Dolores en su Inmaculada Concepción, que tiene su sede canónica en la iglesia de San Isidoro el Real, resumía ayer el espíritu del vía crucis, que no pudo transcurrir por el Fontán debido a la persistente lluvia.

Por eso se celebró en el interior de la iglesia parroquial, y por eso se quedó por primera vez sin procesionar el Cristo de la Misericordia, que tiene capilla en el templo. Estaba previsto que saliera al tratarse este año, como convocó el Papa Francisco, del de la Misericordia. Por esta razón también éste fue el primer vía crucis en el que no salió de la capilla el Cristo de la Buena Muerte, como es tradicional en esta ya histórica Archicofradía ovetense, que cuenta con unos trescientos cofrades.

El sacerdote Héctor García Montoto, adscrito a la parroquia de San Isidoro, abrió el acto religioso que marcó el inicio del vía crucis. Se hizo con un Cristo más pequeño que iba cambiando de mano de un cofrade a otro en cada una de las catorce estaciones.

Este año, también por primera vez, en cada una de las estaciones se rezó un padrenuestro. ¿Por qué? Como gesto de desagravio por la intervención de la poeta Dolors Miquel, que recitó un poema versionando el padrenuestro con reivindicaciones feministas durante la reciente ceremonia de entrega de los premios "Ciudad de Barcelona", lo que motivó una gran polémica.

Debido a la lluvia, los cofrades del Santo Entierro no pudieron sacar al Cristo a la calle, una desafortunada tradición que ya sucedió en alguno de los vía crucis anteriores.

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