Una clase con pico y pala

"Prefiero hacer de jardinera que el aula", dice una de las niñas de Tudela Veguín que plantaron ayer árboles frente a la cementera

02.03.2016 | 04:12
Una clase con pico y pala

A pico y pala. Así pusieron ayer a trabajar al alcalde de Oviedo los niños del colegio público de Tudela Veguín, que reclutaron a Wenceslao López para que les echara un cable plantando manzanos. "Pues lo hizo bastante bien. Y eso que va muy bien vestido, con zapatos y todo", explica Pelayo Suárez, uno de los alumnos del centro que tomaron parte en la jornada de sensibilización medioambiental organizada por la Corporación Masaveu en unos terrenos situados frente a la cementera de su propiedad, concretamente en una parcela ubicada frente a la estación de tren de la localidad. "Es el sexto año consecutivo que lo hacemos. La idea es concienciar a los más pequeños de la importancia que tiene el respeto al medioambiente", señala Javier Camino, uno de los representantes de la empresa.

La actividad comenzó alrededor de las doce y media del mediodía, justo cuando el sol de la mañana más apretaba. El colegio público de Tudela Veguín sólo cuenta con 34 alumnos entre infantil y primaria, por lo que todos ellos se pusieron las camisetas verdes que recibieron como obsequio y tomaron parte en la tarea. "Con este calor se está muy bien en manga corta. Además, nunca se puede trabajar con un abrigo, no puedes moverte bien", asegura Eric García al tiempo que se esmera en hacer un agujero. "Cada uno le pone una cinta con su nombre al árbol que ha plantado y así podemos venir más veces para ver como va creciendo. nos han dicho que podemos venir a visitarlo cuando queramos", señala Daniella Iglesias, que prefiere "mil veces" hacer de jardinera que "estar en clase". No obstante, tiene muy claro que "hay que ir al colegio para aprender mucho y poder conseguir un trabajo que nos guste", asegura la pequeña.

El Alcalde, con los niños

A Adrián Sánchez no le pillan de nuevo trabajos como el de ayer, una jornada en la que los niños plantaron medio centenar de manzanos. "Yo suelo acompañar a mi abuelo y ya le he ayudado muchas veces a plantar. Ya estoy acostumbrado", explicaba mientras demostraba su virtuosismo con la pala delante de un grupo de compañeros. "Pues yo prefiero comer las manzanas que salgan después que plantarlas", espeta Pelayo Suárez.

Mientras tanto, Wenceslao López y algunos representantes de la Corporación Masaveu -Alicia Castro Masaveu se pasó por la parcela- compartían experiencia con algunos de los niños. "Estas cosas siempre están muy bien porque los escolares se ponen en contacto con la naturaleza y de paso cogen alguna herramienta de la tierra y no una tableta, un videojuego o un teléfono móvil", señala el alcalde, que ya ha cumplido "hace tiempo" con la máxima que dice que en la vida hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Lo último lo ha hecho "unas cuantas veces". El director del colegio, José Manuel Otero Antuña, también valora de forma "muy positiva" la actividad de ayer. "Fuera de las clases también se pueden aprender buenas lecciones y el día de hoy (por ayer) es un ejemplo", dice.

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