Los cultivos del Paraíso

El más resistente del jardín

12.03.2016 | 04:49
Durillo o laurentina.

Había ratos que tenia libres, después de comer. Cuando otros aprovechaban para echar la siesta y descansar, él echaba un cigarrillo, le sabia a gloria. Lo fumaba a escondidas. Hacia años que se sentaba en un alcorque de piedra que bordeaba unos durillos que tenía en el jardín, a la sombra. Sacaba una cajita donde tenia la picadura y el papel, liaba el pitillo y disfrutaba de los cinco mejores minutos del día. Para disimular decía que se iba a limpiar el jardín, a podar o a regar. La mujer ya sabía que era mentira, que en realidad iba a fumar el cigarrín.

Aquel jardín estaba muy dejado, las malas hierbas del césped campaban a sus anchas y los setos hacia años que no veían la tijera. Los durillos eran el sitio perfecto donde buscar sombra y no ser visto.

A este popular arbusto, conocido como durillo o laurentina, en el mundo de la botánica se le conoce como Viburnum tinus. Es autóctono de la península ibérica y ha pasado a ser un clásico en los jardines, bien formando setos o de manera aislada, siendo siempre una buena elección. Y no es para menos, es un arbusto de hoja perenne, que florece en invierno y primavera, algo muy interesante para la época del año en la que pocas son las plantas que están en flor. Son unos pequeños ramilletitos de color blanco que dejan los frutos durante el verano y el otoño. Hay que tener precaución con ellos, pues no son comestibles.

Si me preguntaran por una planta resistente y dura escogería ésta. Se adapta a todo tipo de suelos, incluso calcáreos, eso sí, que no retengan demasiada agua para evitar encharcamientos. También soporta muy bien largos periodos de sequía. No hay que complicarse mucho a la hora de buscar un lugar para poder cultivarlo. Espacios sombríos o soleados pueden servir, indistintamente.

Con el frio pasa algo parecido, soporta muy bien las bajas temperaturas. En caso de helarse vuelve a rebrotar con el buen tiempo. No olviden abonar y aportar nutrientes sobre todo en primavera y verano. Es un arbusto que admite muy bien las podas, lo más adecuado es recortar después de la floración.

Las plagas mas frecuentes suelen ser pulgones y ácaros. Se eliminan rápido tratando con agua jabonosa. Es muy resistente a hongos. El problema puede aparecer cuando el terreno permanece mucho tiempo encharcado. Si cultivamos a la sombra y el clima no acompaña, el oidio -polvillo blanquecino en el haz de las hojas- puede aparecer . Se trata con cobre o con un macerado de cola de caballo.

Para hacernos con un durillo podemos germinar las semillas. Primero la mantendremos a unas temperaturas altas de unos veinte grados, con eso lo que conseguimos es que comience a crecer la raíz; pasado un tiempo hay que pasarla a una temperatura más baja para que vaya desarrollando el tallo

En poco tiempo ya estará lista la plántula para trasplantar. Es un proceso lento y laborioso, poco recomendado para aquellos que tengan prisa. Mediante un esqueje podemos conseguirlo de un modo más rápido. Cortaremos las ramas de unos quince centímetros, en bisel, la mezcla del sustrato para que enraíce tiene que ser una mezcla de turba y arena, y nos podemos ayudar con hormonas de enraizamiento para asegurar el éxito. Es bastante rápido, incluso si los esquejes son de madera vieja aunque tardan más que los que son tiernos, nuevos, cortados en primavera.

Otro método es por acodo, tarda más o menos año y medio en crecer la raíz; este método consiste en enraizar una rama sin cortarla de la planta, se hace un pequeño corte en la corteza y se entierra esa zona, pasado ese tiempo estará enraizado y listo para separarla de la planta madre.

El durillo se ha usado en cestería, y en la antigüedad se utilizó la infusión de sus hojas para tratar estados febriles, pero cuidado, puede resultar toxico, por lo que les recomiendo que solo le den un uso ornamental.

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