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Aprender sobre raíles

El ferrocarril debería aprovecharse como recurso educativo en los colegios - Sirve como medio de desplazamiento y para estudiar la evolución de la sociedad y su historia

09.04.2016 | 06:53

Desde hace algún tiempo el ferrocarril viene siendo objeto de reflexión en la prensa asturiana. Se ha dicho todo lo que se tenía que decir, pero el lunes en este diario se informaba de la oferta de trenes turísticos en Galicia. ¿Esta propuesta contribuye a incrementar la rentabilidad de los servicios ferroviarios?. No en el sentido estricto, pero si bien grano no hace granero, ayuda al compañero; por eso todas las proyectos que potencien el conocimiento de este medio de transporte bienvenidos serán.

La apuesta por este medio de comunicación debe involucrar al sistema educativo desde una doble vertiente, por un lado como medio para efectuar nuestros desplazamientos y por otro como recurso educativo. Respecto al primero he de decir que durante mi etapa como docente tanto en Salas como en Oviedo he recurrido el tren de cercanías para desarrollar algunas actividades como visitas a la Senda Verde, al Museo del Ferrocarril y al CTC en El Berrón. Ahora desde mi nueva responsabilidad cuando superviso programaciones generales anuales constato que algunos centros como el Carlos Bousoño de Boal y el colegio Santo Domingo de Navia también emplean este medio para viajar en alguna de sus actividades y personalmente me llena de satisfacción.

El ferrocarril tiene algo de mágico que cautiva a los niños y también a los adolescentes, por eso hay que potenciar su uso en los viajes escolares siempre que se pueda. Esta sugerencia no es gratuita porque va íntimamente relacionada con su vertiente educativa. El tren es mucho más que un convoy que se desliza por unos carriles. Trabajarlo implica abordar varias áreas de conocimiento. Veamos cuáles. La Historia Contemporánea y las revoluciones industriales. La topografía y la geología tan necesarias para diseñar los trazados. Las obras de ingeniería que tienen su mejor exponente en los viaductos y puentes, túneles ya sean del tipo caverna o reforzados con mampostería y ladrillo en función de la litología.

La ciencia y la tecnología porque hemos pasado de los trenes de vapor a eléctricos y diesel para llegar a los monorraíles y alta velocidad. La arquitectura porque evoca los historicismos y emplea los nuevos materiales. Las estaciones son auténticas obras de arte que no se pueden entender sin sus almacenes, salas de espera, cantinas, servicios, edificio de los enclavamientos. Fuso de la Reina, Sandiche, Novellana y Jovellanos son algunos ejemplos dignos de mención. Estos edificios fueron desplazando a las catedrales como lugares de reunión y ahora han sido suplantadas por las grandes superficies comerciales que son las catedrales del mundo actual. Las manifestaciones plásticas, porque el tren es un complemento o el protagonista. José Uría y Uría incluye un viejo tren abandonando el apeadero en el lienzo La vuelta de Pin de Rosa, el regreso del indiano a su tierra. Eugenio Tamayo en "Estación de Fuso" hace protagonista a los legendarios trenes carboneros en la playa de vías de Puerto con destino al puerto de San Esteban con un telón de fondo único, la mole caliza de Peña Avís. El lenguaje publicitario cuyo mejor exponente son los azulejos de la vieja estación de Jovellanos, hoy en la nueva estación ovetense, también está presente por ser un lugar de concentración de personas que aguardan la llegada o la salida del tren.

El urbanismo, porque la ciudad no es ajena a la entrada del tren. La ciudad de Oviedo creció en dirección a la estación y conllevó la apertura de calles como Uría y General Elorza. El cine tampoco se olvidó del ferrocarril, ahí tenemos las películas del oeste o títulos señeros como Los intocables de Eliot Ness, El golpe y La lista de Schindler. La literatura y la prensa también se suman. Clarín en Adiós Cordera retrata con la palabra la espantada de la vaca al oír el estruendo que ocasiona la locomotora; Palacio Valdés describe en La aldea perdida cómo se abre paso la máquina por los valles de Laviana; Pérez de Ayala también incluyó el tren en la novela AMDG; Azorín describe sucintamente el viaje entre San Esteban y Caces en un artículo del 31 de agosto de 1905.

La economía tanto a gran como pequeña escala es inherente al tren, que transportaba viajeros a los centros fabriles de Trubia, La Manjoya, San Claudio y Mieres. También llevaba mercancías como madera, carbón, acero y alumnio y sobre todo era el medio de transporte que acercaba a las vendedoras a los mercados locales de Grado y Mieres, hecho que aún pervivía en los años ochenta del pasado siglo. La sociedad capitalista reflejaba su división en clases en los trenes: primera, segunda, tercera, -hoy turista-, preferente y club.

El ferrocarril, como recurso didáctico, implica adoptar estrategias metodológicas como el trabajo cooperativo y asumir los principios de coordinación e interdisciplinaridad. Es un instrumento transversal en el que las materias de Lengua Castellana y Literatura, Geografía e Historia, Ciencias Naturales y Tecnología están condenadas a entenderse si se quiere obtener provecho. Además permite trabajar las competencias clave. Si el alumnado conoce a través del sistema educativo el ferrocarril lo valorará y comenzará a sensibilizarse con él. Aunque pueda parecer utópico, todos contribuiremos a potenciar su uso y sacarlo de la agonía a la que la desidia de una clase política decadente lo fue llevando durante todos estos años en beneficio de quien todos sabemos. Solamente se valoran las cosas cuando se conocen y disfrutan.

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