Los cimientos del Oviedo Redondo, sin velo

Otilia Requejo y Montserrat Jiménez ordenan los datos de cien investigaciones de la ciudad medieval y sacan a la luz nuevas claves l "Se puede compaginar investigación y actividad constructiva"

09.04.2016 | 06:53
Infografía de la muralla medieval de Oviedo.

El incendio que anteayer jueves afectó a varios inmuebles de las calles Uría y Melquíades Álvarez fue transmitido en directo por los medios de comunicación, y también por los propios ciudadanos a través de las redes sociales. Sin embargo, otro fuego dimensiones muy superiores, que el día de Navidad de 1521 asoló "una parte importante de la ciudad", acaba de ser conocido en sus verdaderas proporciones. Cinco siglos después, la geóloga Montserrat Jiménez Sánchez y la arqueóloga Otilia Requejo Pagés han terminado de desvelar la magnitud de una pavorosa tragedia que, además de causar numerosas víctimas mortales, destruyó la Casa de los Portal, "que se situaba en el lugar donde se alza la capilla de Santa Bárbara de la Catedral, en la calle Santa Ana".

El colofón a la investigación del primer gran suceso luctuoso acaecido en el Oviedo de la edad Moderna es un buen exponente del valor del proyecto titulado "Actualización geoarqueológica del Conjunto Histórico de la Ciudad de Oviedo"; o, dicho más brevemente, "Proyecto Oviedo Redondo". La investigación de Requejo y Jiménez arroja algunas novedades, como la anteriormente descrita, pero su principal mérito consiste en haber dotado de orden y haber sistematizado "el inventario de información preexistente, más de 100 expedientes arqueológicos e informes inéditos revisados". Asimismo, ha permitido aplicar "distintas técnicas analíticas geológicas y arqueológicas que han conducido a la generación de nuevos datos durante el desarrollo del proyecto a partir de análisis específicos".

Sucede en ocasiones, y máxime en un mundo digital y de fácil acceso como el que nos circunda, que aquellos materiales que están dispersos, desorganizados y no adecuadamente inventariados pierden buena parte de su utilidad. El trabajo que entre 2007 y 2011 llevaron a cabo Jiménez y Requejo viene también a paliar esta carencia. ¿De qué modo? Lo explican las propias científicas: "Toda la información disponible sobre las facetas arqueológicas y geológicas ha quedado recogida en una base de datos específica para cuya gestión se ha desarrollado una aplicación informática basada en un sistema de información geográfica", subrayan.

La geoarqueología ha adquirido carta de ciudadanía en Asturias con esta investigación. "Es una disciplina de muy reciente aparición, menos de veinte años, que implica una estrategia de colaboración con unos resultados muy satisfactorios", explica Montserrat Jiménez Sánchez, profesora titular de Geología de la Universidad de Oviedo.
El proyecto del Oviedo Redondo se ha fundamentado, puntualiza Otilia Requejo, en una palabra que en los últimos lustros se ha convertido en seña de identidad de la investigación de excelencia: multidisciplinariedad. En los trabajos ha intervenido un equipo de 18 investigadores:_cinco arqueólogos, seis geólogos, una licenciada en historia del arte, una restauradora, dos topógrafos y dos especialistas en sistemas de información geográfica.

Este procedimiento investigador ha convertido a este equipo en un remedo del "Ministerio del Tiempo" cuya actuación abarca un espectro histórico que va del siglo IV al XX. Sin embargo, en virtud de la impronta geológica, la indagación llega de algún modo hasta el Cretácico, período de la historia terrestre que recorre el intervalo que va de hace 145 a 66 millones de años. "Las rocas sobre las que se asientan la mayor parte de los restos arqueológicos del Oviedo Redondo son las calizas de la Formación Oviedo, que tienen unos 85 millones de años de antigüedad", asevera Montserrat Jiménez.

Además de delimitar la extensión del incendio de 1521, la actualización y sistematización de los datos geológicos y arqueológicos de Oviedo ha arrojado más luz sobre la charca que ocupaba el espacio en el que actualmente está ubicado el Fontán. Nos trasladamos al siglo XVI. Esa zona de la ciudad estaba ocupada por una laguna. Una prospección geológica ha permitido conocer lo sucedido con lo que era una fuente de incomodidades e insalubridad para los vecinos. "Hemos comprobado que la charca fue rellenada no sólo mediante procesos naturales, sino porque los regidores de la ciudad acordaron dar orden de secar el Fontán, estableciendo que cada casa enviara una persona con un caldero de tierra. Quien no cumpliera, debería pagar una multa", explica Otilia Requejo.

La ejecución del proyecto ha sido posible gracias a un protocolo de colaboración entre la Consejería de Cultura del Principado y el Vicerrectorado de Investigación y Relaciones con la Empresa de la Universidad de Oviedo. Otilia Requejo era entonces arqueóloga directora de la firma Gabinete Arqueológico, SL. Desde el verano pasado es directora general de Patrimonio Histórico del Principado.

Las dos investigadoras, que llevan 20 años colaborando en diversos proyectos, destacan algunos de los resultados más relevantes de esta investigación. Uno de ellos, la aportación de 29 planimetrías con criterios topográficos unitarios: cinco generales, en las que se reflejan los sectores de trabajo, solares y viarios, plazas y edificios históricos, así como un plano general con la localización de los restos arqueológicos. Otra contribución consiste en 18 planos específicos relativos a cada uno de los sectores de trabajo. Un tercer epígrafe está configurado por seis planos que muestran, individualizados, los distintos tipos de restos arqueológicos documentados hasta la fecha en los solares estudiados. La documentación gráfica se completa con la aportación de 16 infografías inéditas y una selección de planimetrías y fotografías históricas.

Requejo y Jiménez hacen hincapié en que la revisión de los materiales procedentes de las actuaciones arqueológicas llevadas a cabo en 60 solares "ha permitido realizar una diagnosis sobre su estado y evaluar el potencial de su estudio". El equipo ha revisado restos de los 24 espacios en los que existe disponibilidad de los mismos y ha elaborado un inventario de 39 piezas o conjuntos de piezas susceptibles de ser restauradas.

"Nos parecen destacables los análisis petrográficos realizados a un total de 45 muestras, y también los análisis palinológicos de 17 muestras que han permitido una aproximación a la reconstrucción paleoambiental del paisaje del Oviedo medieval", señalan las científicas. Otra derivada del proyecto, "la más relevante", ha sido el diseño de una aplicación informática inédita, adaptada a los objetivos y necesidades del proyecto. En esta herramienta se ha integrado toda la información arqueológica y geológica generada durante los últimos años como resultado de la gestión arqueológica desarrollada en Oviedo. "Esta aplicación dota a la Administración de un instrumento eficaz para optimizar la gestión de la información disponible, así como de otros datos técnicos y administrativos", indican Otilia Requejo y Montserrat Jiménez, quienes apostillan que, de cara al futuro, el conocimiento y evaluación del estado de la cuestión "permitirá plantear vías de investigación y proponer diferentes propuestas de difusión y puesta en valor de los resultados".

A juicio de la directora general de Patrimonio, las conclusiones obtenidas de los trabajos en el Oviedo Redondo "agrupan una cantidad ingente de información histórica, arqueológica y geológica, y demuestran que es posible compatibilizar la investigación arqueológica con la actividad constructiva en los entornos en los que ésta se desarrolla".

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