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Garrudo: "La unidad es lo más importante para los chinos, nunca les llegará la democracia"

El empresario destaca del gigante asiático la "prioridad de lo colectivo sobre los derechos individuales"

12.04.2016 | 09:33
Ricardo Garrudo, ayer en la Fundación Gustavo Bueno.

En su conferencia "China, una, grande, libre", el empresario Ricardo Garrudo describió que "el valor más importante" para los habitantes del gigante asiático "es la unidad", y ésta "con prioridad sobre los derechos individuales". De ahí "la gran diferencia entre nuestra civilización y la suya, sin tradición democrática, pero homogénea en raza (el 90 por ciento son Han), y con cinco milenios sobre un mismo territorio".

Con ese marco histórico, "la relación Estado-sociedad consiste en que el primero es garante de esa Nación Civilización" mediante "un sistema posible y eficaz de concepción colectivista que no es algo espontáneo, sino que está planificado con planes quinquenales para que todos los chinos remen en la misma dirección".

Consecuencia de todo ello será "ese sunami económico que los va a transformar a todos". Por ejemplo, "Desde 1980 el país ha sacado a 600 millones de chinos del umbral de la pobreza", y "es necesario ver eso y no sólo una capa de mugre y contaminación en los ríos de China", advirtió Garrudo.

En cambio, en Europa "nosotros no sabemos quiénes somos ni adónde vamos, pero su sistema y el nuestro compiten en el mismo mundo globalizado", alertó el conferenciante, que resumió "cómo se ven los chinos a sí mismos" en que lo hacen "mayoritariamente en unidad y grandeza y por ello nunca les llegará la democracia". En este punto, Garrudo también polemizó con Occidente y el "talibanismo democrático", ya que la China sin tradición democrática ejerce "un liderazgo pacífico y comercial que no tiene por qué ser malo". Ricardo Garrudo Cayón ofreció ayer sus experiencias y observaciones asiáticas en una sesión pública de la Escuela de Filosofía de Oviedo, de la Fundación Gustavo Bueno. Tras más de 15 años en contacto con China, y también viviendo allí durante periodos determinados, Ricardo Garrudo preside en la actualidad el grupo Wolder, fabricante de smartphones, de tabletas y de otros componentes telemáticos. También es vicepresidente y miembro del patronato fundador de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES).

Respecto al título de su intervención, Garrudo sí precisó que Sun Yat-sen (1866-1925), padre de la China contemporánea, cuestionó dicha idea y la admitió como únicamente presente en los chinos que estudiaban en el exterior, pero tampoco con un alto grado de comprensión.

En el apartado de las milenarias tradiciones chinas, el conferenciante también apuntó a la "élite inspirada en Confuncio con una misma manera de pensar a lo largo del tiempo". Tras la muerte de Mao, "que puso en entredicho a Confucio", la reforma y la apertura impulsadas por Den Xiao Pin generó "una economía de mercado con características chinas" en un país que supera los 1.300 millones de habitantes.

Por su parte, el filósofo Gustavo Bueno, presente en la conferencia se preguntó al finalizar ésta "¿hasta qué punto nuestras categorías se pueden aplicar a china?", por ejemplo, "la idea de civilización, que es un concepto francés el siglo XVIII que consiste en una civilización única y tercera fase después del salvajismo y la barbarie". No obstante, no por ello se mostró complacido con la cultura china: "Recelo de Confuncio; sus 'Analectas' son pobres, vulgares, descriptivas y únicamente versan sobre como comportarse".

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