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"Vivía en una cárcel grande"

En Oviedo subsisten en torno a 150 personas sin hogar, entre las que cada vez hay más familias con niños, mujeres y jóvenes cuya situación se agrava por el desempleo

26.04.2016 | 04:23
Desde la izquierda, Marisa Ponga, Gemma Martínez Gallo y Lina Menéndez, ayer en el Auditorio.

Elena FERNÁNDEZ-PELLO

"La crisis afecta a capas cada vez más amplias de la sociedad", según la socióloga Gemma Martínez Gallo, y eso explica que cada vez haya más familias, jóvenes e inmigrantes sin hogar en Oviedo. Martínez Gallo es la autora del estudio "Las personas sin hogar del municipio de Oviedo: características y necesidades" para el que ha entrevistado a 128 personas sin techo y que ayer fue presentado en el Auditorio Príncipe Felipe. "Estás muerto, muerto... No tengo nada que perder, ¿qué vas a perder? No hay futuro. Es una cárcel grande, vivía en una cárcel grande. No tienes nada, no tienes futuro, no tienes una esperanza, no tienes nada", relata un inmigrante de 39 años, protagonista de una de las "historias de vida" que Martínez Gallo recoge en su informe.

Dar un número exacto de personas sin hogar es difícil porque varía continuamente, pero los Servicios Sociales municipales estiman que hay unas 150 personas. Su situación tiende a cronificarse, según Gemma Martínez Gallo, ya que la cuarta parte de las personas que han perdido su hogar llevan en la calle más de tres años. En 2011 esos casos no superaban el 36 por ciento. "El desempleo de larga duración es uno de los factores que influyen de manera fundamental en la exclusión social de las personas sin hogar", sostiene la socióloga.

La socióloga considera "reseñable el número de personas que tienen hijos y que pueden convivir con ellos gracias a los nuevos recursos públicos pese a haber perdido su hogar". El estudio, realizado a instancias del Ayuntamiento de Oviedo y que actualiza una entrega anterior, de 2011, muestra que el fenómeno de los "sin techo" es cada vez más complejo y necesita actuaciones "más heterogéneas". Martínez Gallo ha constatado que sigue siendo un colectivo formado mayoritariamente por varones, españoles, desempleados, sin vínculos y con adicción al alcohol.

Luis es el nombre ficticio de otro sin techo, de 39 años y español, presa del alcohol, cuyo testimonio aparece en el informe de Martínez Gallo. "Para comer he llegado a coger cosas del contenedor. Durante el día no comía, nada. Me daba vergüenza pedir", relata.

Ahora hay más mujeres -el 23 por ciento- y más jóvenes -la media de edad es de 42 años-. Hay algún inmigrante, de Marruecos y Senegal concretamente.

"Quiero volver a estudiar, gastronomía", cuenta Lucas, otra de las personas sin hogar entrevistadas por la socióloga. Tampoco es el nombre real del joven, sudamericano de 29 años, que cuenta su historia. "Estoy en un túnel y es mi punto de luz", afirma, sobre sus expectativas de encontrar un trabajo y reinsertarse.

La concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Oviedo, Marisa Ponga (PSOE), habló de "una situación de democratización del riesgo de exclusión social". Adelantó que Oviedo, junto con Gijón y Avilés, se prepara para poner en marcha una novedosa forma de intervención, el "housing first", que comenzó a aplicarse en Nueva York hace veinticinco años y llegó a Europa hace diez. Se trata de anteponer la vivienda a cualquier otra intervención. El Principado lidera este proyectos y ayer la directora general de Servicios Sociales, Lina Menéndez, explicó que "tener una casa produce una serie de mejoras en la percepción personal".

Para desplegar esta estrategia cuentan con la Fundación RAIS (Red de Apoyo a la Inserción Sociolaboral). Su director general, José Manuel Caballol, ayer en Oviedo, contó que en el año que llevan desarrollando esta experiencia en ayuntamientos de toda España, entre ellos Madrid y Barcelona, el éxito ha sido del cien por cien.

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