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Condenados a convivir con la varicela

La vacuna protege y reduce el contagio pero no erradica la enfermedad, porque el virus muta cada cierto tiempo

26.05.2016 | 09:22

Asturias ha registrado en lo que va de 2016 el triple de casos de varicela de los que, a la misma altura, había contabilizado el año pasado. El aumento es más notable en el área sanitaria de Oviedo, con 1.008 enfermos por varicela, a la cabeza de la región y muy por encima de su media de los últimos cinco años. Los médicos afirman que es lo normal y que esa es la evolución de los brotes, que se intensifican cada tres años. La inclusión de la varicela en el calendario de vacunación del Principado, desde el pasado abril, promete controlar mejor la propagación del virus pero la erradicación de la enfermedad aún es "una falacia", según especialistas como el pediatra Venancio Martínez. Esto se debe a que la varicela es un virus mutante, que con el paso del tiempo va cambiando y escapando del campo de acción de las estrategias de inmunización.

De todos modos no hay motivo de alarma. Venancio Martínez, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria y médico del centro de salud del Llano de Gijón, señala que la varicela es "una enfermedad infecciosa típicamente infantil, aunque puede afectar a personas de toda edad. Es transmitida de persona a persona y autolimitada en el tiempo. Debe considerarse benigna, casi siempre sin complicaciones, aunque cuando las tiene pueden ser importantes".

El contagio, explicó a LA NUEVA ESPAÑA el especialista asturiano, se produce "a través de la vía respiratoria, por la tos, las secreciones, las mucosidades y raramente por el líquido de las vesículas de los infectados". "Es una enfermedad de transmisión respiratoria con manifestaciones en la piel. El signo más evidente es el dermatológico", afirma. Siempre evoluciona igual. "La manifestación primera es un proceso catarral y cuatro días o cinco después aparecen las lesiones en la piel", refiere el pediatra, que habla de "una mácula -una mancha roja- que en pocas horas se convierte en una vesícula con líquido, luego se rompe y forma una costra". Se trata de "un exantema pruriginoso", que pica y mucho. Por eso el tratamiento de la varicela, que es exclusivamente sintomático porque contra el virus que lo causa no hay nada que hacer, consiste básicamente en la administración de antihistamínicos y analgésicos para el dolor y el malestar que lo acompañan. Al margen de sus manifestaciones dermatológicas la varicela se parece bastante a una gripe y Venancio Martínez se refiere a ella hablando de un "cuadro pseudogripal".

Marcas en la piel

Las marcas que deja la enfermedad en la piel no se producen estrictamente por que se hayan arrancado las costras, como sostiene el acervo popular. "Eso solo favorece la infección bacteriana, que es la que causa una inflamación crónica de la piel: el impétigo", detalla.

Lo bueno es que, una vez superada la varicela, es muy raro volver a pasarla, aunque puede suceder. "Es excepcional. También se puede estar vacunado y tenerla, aunque la primera dosis de la vacuna, a los 15 meses, protege en un 80 por ciento y si se contrae es más leve, y el riesgo aún disminuye más con la segunda, el refuerzo de los tres años, que protege al 98 por ciento", afirma.

Por eso Venancio Martínez es un firme defensor de la vacunación, en los niños y en los mayores. "Los adultos se pueden vacunar y deberían vacunarse si tienen la seguridad de que no la han pasado", recomienda. En ellos son más frecuentes y serias las complicaciones como la neumonía varicelosa o ciertas enfermedades neurológicas.

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