08 de junio de 2016
08.06.2016
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Los "jabamitas" toman Oviedo

Los cazadores alertan de que en el monte Naranco habita una colonia de más de cien jabalíes, muchos de ellos cruzados con cerdos vietnamitas

08.06.2016 | 11:08

La moda de adoptar mascotas más bien raras, de las que el propietario se termina cansando y de forma irresponsable abandona, está causando un preocupante fenómeno en Oviedo: la procreación de "jabamitas". El abandono durante años de cerdos vietnamitas en el monte Naranco (llegan a pesar unos cien kilos cuando crecen) ha provocado el cruce de esta especie con el jabalí autóctono. El resultado es un híbrido que asemeja a un cerdo, pero de color oscuro, y con pelo a trozos irregulares. Los cazadores conocedores de la zona estiman que en el monte habita una colonia de un centenar de cerdos salvajes, y que muchos de ellos son híbridos. "Abatimos alguno en el coto con el permiso del Principado, pero nadie los quiere para comer, tienen un sabor peculiar, pero desagradable", aseguran sobre estos animales cruzados, también conocidos como "cerdalís".

Ejemplares auténticos o cruzados se acercan cada vez con más frecuencia a la ciudad en busca de comida, lo que ha provocado que el Ayuntamiento reclame al Principado que controle la superpoblación, para evitar accidentes o daños a las personas en el entorno urbano. La primera batida se realizó el pasado lunes y los cazadores del monte Naranco están indignados con el Principado por no permitirles participar en el control de la población de jabalíes en la zona. Aseguran que los daños causados por los animales los pagan ellos (24.000 euros el año pasado) y piden participar en los aguardos que la Guardería de Medio Rural está desarrollando en la ladera Sur del monte para evitar que los jabalíes sigan realizando incursiones en Oviedo, con los peligros que entraña para la seguridad ciudadana. "Tengo encima a trescientos cazadores socios del coto que pagan su canon todo el año", aseguró ayer Carlos Cuervo, de la Sociedad de Cazadores La Perdiz, de Llanera.

La regulación de los permisos de caza en el monte Naranco es compleja. Toda la ladera Sur, desde la carretera del monte Naranco hasta la AS-232, que comunica Oviedo con El Escamplero, está declarada zona especial de protección de caza. Esto provoca, según los cazadores, que los más de cien jabalíes (ahora, en época de cría, son más) repartidos por el monte, se refugien en la zona segura y huyan de las partes del monte en las que sí está permitido abatir animales. Los cazadores están de acuerdo con que no se permita cazar de forma convencional en esta zona del monte porque hay casas y es muy utilizada por los vecinos para la práctica de senderismo, cicloturismo y otros deportes al aire libre. Sin embargo, ven otras opciones. "Un hombre, un arma, es lo suyo", explica Cuervo. "Queremos que un socio del coto acompañe a un guarda rural en los aguardos", explicó ayer el representante de la Sociedad de Cazadores "La Perdiz".

La primera acción del Principado en la zona concluyó sin que los guardas lograsen abatir jabalíes. No es fácil en esta época del año, explican los expertos, porque entre otras cosas la hierba de los prados, sin segar, está muy alta y aunque el animal salga de su escondrijo, el cazador que aguarda para el disparo no lo ve. Lo que sí pudieron comprobar los agentes de la Guardería Rural es que en la ladera Sur del Naranco se asienta una colonia de jabalíes muy numerosa, en la que se han colado cerdos vietnamitas que se están cruzando con la especie y gestando híbridos, los "jabamitas" o "cerdalís", entre Las Campas y Villamar. "Los testimonios recogidos y los vestigios indican que hay un número muy elevado de animales. Hay hasta cerdos vietnamitas que la gente abandonó por la zona y se han ido reproduciendo. Esto no es normal, es alarmante y explica que las visitas nocturnas sean cada vez más frecuentes, poniendo en riesgo la seguridad de las personas", explicó ayer el concejal de Seguridad en el Ayuntamiento de Oviedo, Ricardo Fernández.

El edil explicó que las batidas de jabalíes se realizan con arreglo a una resolución de febrero de 2016, que comprende todo el año natural y que se pueden seguir organizando cacerías hasta el 31 de diciembre. Además, no hay un cupo establecido de capturas para estos controles de la población de jabalíes en el Naranco, al entrar en juego cuestiones de seguridad. "Una cosa son las anécdotas, que un toro se escape de una finca como sucedió la semana pasada, o que suceda algo parecido con unos caballos en Olivares, pero otra bien diferente es que los jabalíes sigan bajando a Oviedo poniendo en riesgo la seguridad de las personas y el tráfico", explicó Fernández.

El concejal se refirió, a modo de ejemplo, a la visita de un jabalí el pasado sábado por la noche al barrio de La Florida. Mientras el cerdo salvaje revolvía en la basura en busca de comida, los ciudadanos realizaban fotografías y vídeos a escasos metros del animal. "Debemos evitar estas situaciones, porque el animal puede sentirse acosado y en un momento dado atacar a alguien. La población de jabalíes en el Naranco debe controlarse", manifestó el concejal de Seguridad.

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