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Peleas, avalanchas y colas para lograr una plaza de FP en un centro de Oviedo

La escuela de Cerdeño da sólo 80 citas al día y los alumnos se apiñan en la verja "La mañana de hoy está siendo mucho más calmada, no ha habido ningún problema", aseguran desde el centro

24.06.2016 | 16:44
Peleas, avalanchas y colas para lograr una plaza de FP en un centro de Oviedo
Peleas, avalanchas y colas para lograr una plaza de FP en un centro de Oviedo

Son las ocho en punto de la mañana y el conserje del centro de formación profesional de Cerdeño se acerca a la verja. Detrás de ella hay decenas de personas que llevan dos horas, desde las seis, esperando este momento. El conserje camina despacio. Llega a la verja. Se para. La abre. Y de repente, "el caos".

-Mira los listos que saltan. ¿Viste? ¿Viste? Te dije que teníamos que saltar la verja.

-Esto es un país del Tercer Mundo.

Hay empujones, avalanchas, codazos, gente corriendo, saltando la valla. Como los fans que esprintan para llegar a la primera fila de un concierto. Como quienes esperan, ansiosos, a entrar antes que nadie el primer día de las rebajas de enero.

Pero no. Ni lo uno ni lo otro. Son aspirantes a una de las plazas de formación profesional que ofrece el centro de Cerdeño, ubicado en el polígono Espíritu Santo, cerca de Colloto. Es gente de Oviedo, de Gijón, de Avilés, de Mieres... Personas de 20, 30, 40, 50 años que se han pegado el madrugón para poder formalizar la solicitud en alguno de los grados de formación disponibles. La Consejería de Educación les ha dado 15 días (desde el pasado lunes) para hacerlo y sucede que el centro sólo otorga 80 citas diarias. No se puede ir sin cita. Y las citas no se pueden pedir ni por internet ni por teléfono. En pleno siglo XXI, en la era de las aplicaciones móviles, hay que ir presencialmente a la ventana de conserjería y conseguirla.

Y ahí está "el caos". La ventanilla que las dispensa está situada dentro del centro, a unos 100 metros de las verjas que lo rodean. Los alumnos, temerosos de quedarse sin solicitud, se concentran desde las seis de la mañana fuera de la verja. Hacen cola. Una cola oficiosa, porque nadie se hace cargo de ella, nadie la controla. Así que a medida que se acercan las ocho en punto, cuando se abren, van apareciendo más y más personas. Y entonces los más rápidos, los más hábiles, los más fuertes, son los que llegan primero a la ventanilla de la cita. Los que ganan.

El resto se queda rumiando la decepción. "Dos horas aquí para nada", aseguran. Y llegan los momentos de tensión, los insultos, las peleas. Y las quejas. Por ejemplo la de Marilia Moráis, 44 años, que cursa un grado de documentación y administración sanitaria. Ella ya ha conseguido plaza al llevar un año en el centro. Dice estar "muy feliz" con el trato de los profesores y con su gestión. Si cuenta esto, sostiene, es porque lo ha vivido y porque, "sencillamente", cree que "se puede organizar mejor, evitar estas situaciones".

"En unos segundos se produce mucha crispación. Cuando abre el conserje aquello es la hecatombe, como los Sanfermines. Es muy peligroso. Hay gente mayor esperando desde las 6 de la mañana que quedan retrasados en la carrera", explica."El centro no es responsable, es una situación desagradable", añade.

Mirilia relata la misma escena que Nieves Ruán, que el miércoles, explica por e-mail, se presentó en Cerdeño a las 06.30 am. "A medida que se acercaba la hora (08.00) los estudiantes perdieron completamente los papeles y nos tuvimos que lanzar a una carrera desenfrenada sin respetar la prioridad por haber madrugado. Es un caos absoluto que cualquier día acabará en peleas", agrega. De hecho, explica Ruán en el correo, ya tuvo que intervenir la Policía Local, requerida por una persona "harta de insultos, groserías, voces y malos modos".

Por correo ordinario

El director del centro, Jorge Saucedo, reconoce la situación, pero no la entiende. Dice que la gente se pone "muy nerviosa", que la asignación de la plaza no va en función del orden de la solicitud, que a veces al final del día (las gestiones se realizan de 08.30 a 14.30) no hay nadie y que, en todo caso, hay otras dos opciones para echar la solicitud: entregarla en el registro general de la consejería de Educación o mandarla por correo ordinario.

"El lío se monta de ocho menos diez a ocho y cuarto. La gente se pone muy nerviosa y quiere ir a primera hora, pero hay tiempo de sobra. No por ser el primero vas a conseguir una plaza. Se lo explicamos a la gente, pero no nos hacen caso", sostiene el director, que confirma que han pedido seguridad para "evitar lesiones, peleas y estampidas".

Las ochenta citas, explican los testigos, se otorgan en diez minutos. Vuelan. "Damos ochenta para ordenar un poco a los primeros que llegan", señala Saucedo, "pero cuando se acaban seguimos trabajando. Es una locura que la gente venga a las seis de la mañana. No es necesario porque el plazo finaliza el 1 de julio", añade. "Es un honor que tengamos tanta demanda, pero no hay que tomárselo así", concluye.

Los aspirantes exigen que se ordene la cola, que se respete el turno de llegada, que se planteen dejar un "buzón" para echar las solicitudes o que Educación aumente el plazo de presentación de instancias. Contactada por este diario, la consejería de Educación rechazó valorar la cuestión.

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