30 de junio de 2016
30.06.2016

El municipio reabre mañana al tráfico el tramo de Uría cerrado tras el fuego del n.º 58

Las líneas de autobús A, B2, C, D2, E, G1, H1, J y L1 recuperan su recorrido

30.06.2016 | 01:42

La calle Uría recuperará mañana la normalidad casi tres meses después del incendio que arrasó el edificio del número 58 y el 25 del Melquíades Álvarez. El Ayuntamiento ha confirmado que a primera hora de la mañana del viernes abrirá al tráfico el tramo que permanecía cortado desde el 7 de abril y que los autobuses urbanos que pasaban por allí y tuvieron que variar sus trayectos, volverán a recorrer la vía. Se trata de las líneas A, B2, C, D2, E, G1, H1, J y L1. Por eso, las paradas de Uría Centro y Uría Norte se habilitarán de nuevo para los usuarios de los vehículos de TUA (Transportes Unidos de Asturias).

El desescombro del número 58 también finalizará esta semana tal y como ha confirmado a este periódico el propietario del inmueble incendiado, Carlos Espina. La Policía Científica ya ha terminado el trabajo sobre el terreno, es decir, ha recogido entre las ruinas del edificio los restos que podrían ser determinantes para conocer con exactitud el origen del incendio o aclarar las circunstancias del fallecimiento del bombero Eloy Palacio. A partir de ahora, los agentes deberán analizar meticulosamente las muestras.

Espina ya ha presentado en el Ayuntamiento el proyecto básico para solicitar la licencia de reconstrucción del inmueble colapsado. El proyecto es un soplo de aire fresco para el propietario, que tal y como aseguró a LA NUEVA ESPAÑA hace unas semanas, ve la luz al final del túnel al hablar de la reconstrucción.

Espina se mudó forzosamente con su familia a un apartamento tras perder en el fuego su vivienda y estuvo al pie del cañón para seguir las labores de desmontaje de la fachada, que se hicieron en base a un estudio de una empresa de topografía del parque tecnológico de Llanera.

Un equipo técnico tomó 989 fotografías de alta resolución (fotogramimetría) y procesaron varios modelos en tres dimensiones para tener una reproducción lo más exacta posible del edificio, diseñado por el arquitecto Juan Miguel de la Guardia en 1889, catalogado dentro del patrimonio cultural y reformado en el año 2.000 (cuando redistribuyeron la cuarta planta, y la cubierta del bajo, e instalaron un ascensor).

El desmontaje incluyó la numeración de cada una de las piezas retiradas para usarlas correctamente en la reconstrucción, que tendrá que ser autorizada por la propiedad del inmueble. Además, los operarios trasladaron los bloques a una nave que cumple con los requisitos necesarios de temperatura y humedad para su conservación.

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