02 de julio de 2016
02.07.2016

La Casa Rosa tiene alma

02.07.2016 | 13:12
Por la izquierda y en el sentido de las agujas del reloj, un dibujo infantil en un aula; fachada de la Casa Rosa; dos mujeres curioseando en el ropero, y Begoña Carnero, Carmen Martínez y Virginia Martínez.

La Fundación Cauce, organización no gubernamental de carácter benéfico asistencial, llegó a Oviedo desde Valladolid. En la capital castellana había sido constituida en 1996 por un grupo de particulares preocupados por dar respuesta a las demandas de los menos favorecidos de la sociedad. Isabel Redondo de Paz, la actual presidenta, estaba entre los fundadores. En Oviedo recaló años más tarde, en 2004, para asentarse en la Casa Rosa, el singular chalé que se yergue frente al Seminario, en el Prau Picón, y que mantiene sus puertas abiertas para ayudar a las familias que atraviesan momentos difíciles.

Fundación Cauce ofrece comida, ropa, ayuda psicológica y jurídica, apoyo escolar y un sinfín de actividades a familias en riesgo de exclusión en el singular chalé de Prau Picón. Lo hace desde hace años y su actividad está arraigada en la ciudad.

Los servicios sociales municipales derivan a la organización a las familias susceptibles de beneficiarse de su actividad y tanto el Ayuntamiento de Oviedo como el Principado contribuyen a su financiación.

"La fundación siempre ha querido estar donde la sociedad lo demanda, y evolucionando con ella", afirma Paula Granado, su responsable de comunicación, que esta semana estuvo de visita en Oviedo.

Tiene planes para revitalizar la presencia de la Fundación Cauce en la ciudad y entre ellos menciona su proyecto de una cata de sidra solidaria, que confía en hacer realidad próximamente.

Las cuatro grandes líneas de trabajo de la organización son la inserción sociolaboral, el voluntariado y la acción social, la cooperación al desarrollo y la responsabilidad social empresarial. Por el centro de Oviedo pasan anualmente unas novecientas personas, según Granado, tanto hombres como mujeres, y también niños. Muchas son mujeres que sacan adelante a sus hijos solas.

La satisfacción de necesidades básicas como la comida y la ropa son la prioridad inmediata pero los trabajadores y voluntarios de Cauce también guían a quienes llaman a la puerta de la Casa Rosa por el camino de la inserción laboral, con formación y con asesoramiento.

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