14 de julio de 2016
14.07.2016

Fallece a los 88 años Antonio Carlomán, matemático, maestro, independiente y sabio

Catedrático emérito de la Universidad de Oviedo, fue prácticamente autodidacta desde la infancia en su Sotrondio natal

14.07.2016 | 03:44
Antonio González Carlomán, en un aula de la Universidad de Oviedo.

El matemático Antonio González Carlomán falleció el pasado martes en Oviedo a los 88 años de edad. Profesor emérito de la Universidad de Oviedo, era un verdadero sabio, muy original en sus planteamientos, audaz, independiente, con un fuerte sentido didáctico y entregado a su profesión y vocación de forma extraordinaria.

Como anotó en su día el escritor Manuel Asur "Carlomán escribió ocho libros, de difícil e intrincada lectura, que sólo han leído Mario Bunge y Gustavo Bueno. Se licenció, en Física, en Zaragoza en 1959. Nunca en su vida tuvo un profesor. En la Universidad aragonesa, le conocían por 'el libre'".

Había nacido en Sotrondio y "entre las soledades verdes de sus prados, buscó la necesaria protección para estudiar. Primero, se ganaba la vida trabajando de peón, a picu y pala en la fábrica de Duro Felguera o en el lavadero de carbones de San Martín. Después, como sustituto de un maestro de escuela. Cuando llovía, no estudiaba, porque no podía salir al prau" que era su forma de ir dándolo vueltas a los teoremas "y como en Matemáticas siempre fue un número uno, cabe deducir que en Asturias llueve menos de lo que se cree".

Su libro "Lógica matemática para niños" apareció en 1991. Carlomán comentó entonces que "se dijo que la introducción de los conjuntos era para que los niños aprendiesen a razonar. Esa fue la justificación ofrecida. Pero se fracasó en el intento; con los conjuntos no se logró realmente que los niños aprendiesen a razonar".

En 1995 publicó "Didáctica del número complejo" donde consigue desarrollar toda la trigonometría de forma autónoma y definir aritméticamente el número Pi. Tres años después vio la luz su estudio con serias críticas a la reciente demostración del legendario del teorema de Fermat. Y como buen matemático práctico ese mismo año demostró que los errores cometidos en el sorteo para designar los excedentes de cupo en el servicio militar habían sido más numerosos de lo que reconocido por el Ministerio de Defensa.

Fue vecino de niño en Sotrondio y después en Oviedo del legendario médico Vicente Vallina. Hace dos años participó en la fiesta de los 90 cumpleaños de Gustavo Bueno al que estaba muy unido. El 11 de julio de 1999, la Universidad de Oviedo le rindió un sentido homenaje de jubilación.

El funeral se celebrará en la mañana de hoy en Oviedo.

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