05 de septiembre de 2016
05.09.2016
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Los turistas no compran en Gascona

El mercadillo ecológico del Bulevar de la Sidra nota el aumento de visitantes en la ciudad pero sin que se refleje en las ventas

05.09.2016 | 02:31
Antonio Iglesias, tras el mostrador repleto de productos de su huerta.

En el mercadillo ecológico y artesano de Gascona también se nota que en Oviedo hay más turistas. Ayer, primer domingo de mes, tocaba venta y era mucha la gente que caminaba entre los tenderetes donde se ofrecían delicias gastronómicas típicamente asturianas. Se entretenían observando la mercancía y sin embargo los vendedores aseguran que en poco les beneficia el aumento de visitantes, porque raramente se animan a comprar en sus puestos.

Antonio Iglesias ofrece en el mostrador de su puesto las hortalizas de la temporada, repleto de calabacines, tomates, pimientos y berenjenas comenta y mientras lo atiende comenta que "se nota que hay más gente de fuera" durante el verano, pero que las ventas son mejores en los meses de otoño e invierno. La razón es que, según explica, los turistas no compran productos frescos y él ya se ha hecho con una clientela fija, parte de la que está de vacaciones durante el verano.

Iglesias acude al mercadillo ecológico de Gascona desde sus inicios, hace ya más de un año. Todo lo que pone a la venta sale de su huerta. "Son productos sanos y que se producen respetando el medio ambiente", señala. A pesar de ser ecológicos afirma que no tienen por qué ser "necesariamente más caros", y explica que si los precios son más elevados es porque el cultivo requiere "más trabajo y el rendimiento al final de la cosecha no es el mismo" que el que obtiene un agricultor convencional.

Ester de Dios García era ayer de la misma opinión que Iglesias. Al mediodía, decía, iba "despacio". "El verano ha sido flojo", reconocía y lo explicaba con los mismos razonamientos que su colega.

También ella es asidua al mercadillo de Gascona, al que llega todos los meses desde Bimenes cargada de panes de escanda y de centeno con escanda, que son, según cuenta, lo más demandado de su puesto. En él ofrece sus galletas, de anís y de chocolate con naranja, y muchos se acercan a coger un trozo, aunque es cierto que pocos son los que regresan para comprar.

Entre sidra y sidra y con las terrazas de los locales llenas de comensales, en la parte baja de la calle Gascona, la más próxima a la Foncalada, se agrupaban ayer los artesanos del cuero, con prendas tejidas y cosidas a mano y objetos de papelería. Allí, más apartados del meollo del Bulevar de la Sidra, el trasiego de gente era menor.

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