10 de septiembre de 2016
10.09.2016
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La máquina perfecta de hacer tenis

Más de 35 profesionales trabajan sin horarios para que la Ontier Cup, que se disputa en Oviedo, sea un éxito

10.09.2016 | 03:16

Cada año llega al Real Club de Tenis de Oviedo, a principios de septiembre, un torneo internacional de tenis en el que participan las jóvenes promesas de la raqueta. Se trata de la Ontier Cup, un torneo de categoría ITF (Federación Internacional de Tenis) Futures que permite a los aficionados ir haciéndose una idea de quienes pueden llegar a ser las estrellas del circuito profesional en los próximos años y que se pone en marcha gracias a una precisa maquinaria que engranan treinta y cinco personas. A ellas hay que añadir el personal del comedor de jugadores y el de cocina y todo ello bajo la supervisión de José Luis González del Valle, director del torneo.

González del Valle comenta que las del Club de Tenis de Oviedo "son de las mejores pistas que hay en el circuito de tierra batida, y no es que lo digamos nosotros, lo dicen los jugadores que pasan por aquí". Además de preparar el terreno, explica que "hay que buscar un encordador profesional y rápido, porque los jugadores rompen muchos cordajes y hay que atenderlos; tenemos un fisioterapeuta, que lleva tres años con nosotros; hay un médico del torneo, que es un miembro de la directiva". El director de la competición cuenta que "los recogepelotas son niños de nuestra escuela, que aprovechan para aprender porque todos los profesionales fueron recogepelotas". Hay que añadir la coordinación con los jueces, que pone la ITF.

Si el director del torneo está tan tranquilo por el mantenimiento de las pistas es porque Nervino Barbón, que lleva más de 35 años vinculado al club, está al frente de ello. Su labor empieza dos horas antes del inicio de los primeros partidos, para que la tierra de las pistas esté en perfecto estado.

Durante el juego también hay que actuar, en cada set, pasando la estera, limpiando las líneas y regando, especialmente en los días de intenso calor, como en la primera parte del torneo de este año. El día se le pasa a Barbón entre "rastrillar, llevar la estera, volver a rastrillar, volver a pasar la estera, ?"

Pablo Vázquez, el fisioterapeuta del torneo, refiere que llega "media hora antes de los partidos por si hay que hacer una preparación previa a un jugador, un calentamiento o tratar una lesión y estoy después por las pistas para tratarles".

El reglamento marca que cada actuación en pista con un jugador dure tres minutos, pero primero hay un diagnóstico para el que el fisioterapeuta dispone de un minuto. "Y un minuto extra si hiciese falta en el tratamiento", comenta Vázquez. Si al finalizar el juego la lesión en la que se actuó persiste, "los llevo a la camilla para seguir el tratamiento". Este año ha intervenido más de lo habitual, según cuenta, incluso en la fase previa. Tal vez porque "ha aumentado el nivel del torneo". Los problemas más habituales, dice, se localizan "en el hombro y antebrazo. Se cargan mucho con los saques y reveses. También la espalda. Y este año hay un jugador con un problema abdominal, que fuerza mucho el abdomen en el saque".

Resuelto el factor humano, toca ocuparse de la raqueta. El encargado de su 'salud' es José Fernández, encordador oficial del torneo. Una charla con él es un máster sobre tenis, pues es también jugador y entrenador. Empieza una hora antes de los partidos y acaba cuando puede. "Las raquetas, cuando golpean, enganchan el pelo de la pelota y las cuerdas se desplazan. Por la fricción entre ellas o por el puro golpe van mordiéndose y se les quedan muescas, que, cuando llegan al centro del cordaje, rompen. Al romper, o por falta de tensión en el cordaje, es cuando los jugadores encuerdan".

En tres horas de juego a mucho nivel, normalmente la cuerda rompe, así que "los jugadores pasan por aquí prácticamente a diario". Durante el torneo, "estoy encordando catorce o quince raquetas al día y cada una me lleva cerca de media hora". Además, atendiendo a las necesidades de cada jugador. El japonés Nakagawa, explica, "usa cordaje de tripa natural en las cuerdas verticales y otro muy duro en las horizontales. En hora y cuarto de entrenamiento rompió tres raquetas porque la tripa es muy endeble".

La Ontier Cup funciona gracias a la habilidad para engranar todos esos detalles, dejando que los jugadores solo se preocupen de los golpes maestros.

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