14 de septiembre de 2016
14.09.2016
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Apuñala a su madre al grito de "soy Satanás y necesito tu sangre"

La mujer sufrió heridas superficiales tras discutir con su hijo en la tienda de arreglos que regenta en Pérez de Ayala

14.09.2016 | 03:46
Vecinos y agentes de la Policía Local, ayer, en Pérez de Ayala.

Al grito de "soy Satanás y necesito tu sangre" un hombre de 41 años, residente en Oviedo, apuñaló ayer a su madre, de 72 años, en la calle Pérez de Ayala por motivos que aún se están investigando. Los hechos se produjeron sobre las cinco y media de la tarde cuando el atacante, que según fuentes de la investigación sufre problemas mentales y está tratando de iniciar el proceso para realizar un cambio de sexo, entró fuera de sí en la tienda de arreglos de ropa que su madre regenta en un bajo comercial situado junto al número 3 de la calle Pérez de Ayala, una de las vías que une Pérez de la Sala y el tramo de González Besada que desemboca en la plaza San Miguel.

Una vez dentro de la tienda el hombre, siempre según fuentes conocedoras de la investigación, se hizo con unas tijeras y apuñaló a su madre a la altura del abdomen argumentando que era Satanás y necesitaba la sangre de su progenitora. La sala del 092 de la Policía Local recibió el aviso y rápidamente se trasladaron a la zona hasta tres patrullas del Servicio de Tráfico de Seguridad Ciudadana del cuerpo municipal, además de una ambulancia. El hombre, muy corpulento, opuso resistencia a la hora de ser detenido y tuvo que ser reducido por cuatro agentes. Durante el forcejeo se rompió una de las cristaleras del comercio.

La mujer fue trasladada al servicio de urgencias del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) donde fue atendida de un corte de carácter leve. Una vez tratada por los facultativos de sus heridas, y poco después de los hechos, recibió el alta. Fue entonces cuando acudió a Comisaría para presentar la correspondiente denuncia. El supuesto agresor fue detenido a la espera de pasar en las próximas horas a disposición judicial.

En el lugar de los hechos se congregó una decena de personas, fundamentalmente propietarios de los comercios colindantes, y algunos vecinos y peatones, alertados por el despliegue policial que duró unos minutos. Una de las comerciantes de la zona se hizo cargo de la vigilancia de la tienda de arreglos de la herida hasta la llegada de una familiar de la víctima.

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