10 de octubre de 2016
10.10.2016
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JOSÉ JULIÁN SEGURA | Presidente de la Sociedad Española de Hipertensión

"El objetivo de control de la presión arterial no puede depender sólo de la edad"

"No se puede plantear a un paciente un reto más estricto y verle una vez al año"

10.10.2016 | 03:45
José Julián Segura (centro), flanqueado por los nefrólogos asturianos Carmen Díaz Corte y Manuel Gorostidi.

José Julián Segura de la Morena, nefrólogo del Hospital Doce de Octubre (Madrid), preside la Sociedad Española de Hipertensión. Ayer, en un debate celebrado en Oviedo, dentro del 46 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), defendió la aplicación de criterios más estrictos en el control de la presión arterial. El doctor Segura basa sus argumentos "en la revisión de las evidencias publicadas y en los datos recogidos en el estudio 'Sprint'". Según este último, bajar la presión sistólica por debajo de 120 mm Hg en pacientes de alto riesgo cardiovascular aporta mayores beneficios que bajarla por debajo de 140. El debate está abierto.

-¿Por qué abandera esta estrategia?

-A la hora de controlar la presión arterial, es necesario ser muy ambiciosos. Durante muchos años las guías fueron recomendando unos objetivos cada vez más bajos. Después, basándonos en estudios no dirigidos directamente al ámbito de la hipertensión, sino al del riesgo cardiovascular, se levantó el grado de severidad en esa recomendación de descensos. En la práctica, dentro del paciente hipertenso de alto riesgo cardiovascular hay un abanico de características clínicas que el médico tiene que ser capaz de identificar, y en función de ese perfil debe aplicar un control más estricto al paciente de alto riesgo cardiovascular que puede beneficiarse de descensos adicionales de la presión arterial.

-¿De qué volumen de pacientes podemos estar hablando?

-Según los estudios realizados en Estados Unidos, en torno al 20 por ciento de los hipertensos pueden beneficiarse de un objetivo más estricto.

-¿Cómo aplicaría en España estos nuevos protocolos?

-Puedo estar de acuerdo en un control estándar, que es tener al paciente por debajo de 140/90. Pero si vamos a la práctica nos encontramos, por ejemplo en los pacientes renales, con que no llegan a un 25 por ciento los que están en ese control. Es decir, cuando el objetivo es muy clásico, muy conservador, se produce una inercia, una relajación por parte del médico, y los niveles rebasan esas cifras. Así surgen más riesgos de complicaciones. Cuando se implanta un objetivo más estricto, muchos pacientes no llegarán, pero sí se consiguen reducciones adicionales de presión arterial que van acompañadas de una reducción de complicaciones cardiovasculares y de muertes.

-Esa alternativa tiene efectos secundarios.

-Sí, y es algo que nos obliga a un seguimiento adecuado. No se puede plantear un control estricto y ver al paciente una vez al año. Es fundamental verlo más a menudo, estar pendiente de cambios que pueda presentar y, sobre todo, seleccionar bien al paciente al inicio del tratamiento.

-¿Qué le parece la posición de quienes apuestan por tolerar niveles más altos de tensión en personas mayores?

-Llegan a recomendar cifras por encima de 150 para personas mayores de 60 años. Creo que hacen una lectura exclusiva de los estudios que tienen que ver con el descenso de la presión arterial sin tener en cuenta otros factores que modulan la decisión que debemos adoptar. En definitiva, no todos los hipertensos son iguales. La edad es un criterio para tener en cuenta, pero no el único. La clave consiste en individualizar el objetivo de control de presión arterial en función de todo un abanico de características clínicas que conforman la historia del paciente. Y no centrarse en un solo criterio: no sólo la edad, no sólo la presencia o no de de diabetes o de enfermedad renal crónica.

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