18 de octubre de 2016
18.10.2016
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Franco y sus colaboradores del 36 se quedan sin las distinciones de la ciudad

El tripartito celebra "romper con el pasado ominoso más reciente" y el PP tilda de "perogrullada" retirar honores ya extinguidos por la muerte

18.10.2016 | 09:49
Franco y sus colaboradores del 36 se quedan sin las distinciones de la ciudad

Francisco Franco y otros cinco protagonistas relevantes del Alzamiento militar de 1936 fueron ayer desposeídos de los honores y distinciones que el Ayuntamiento de Oviedo les había otorgado entre 1934 y 1968. En el marco de un pleno extraordinario, los partidos que votaron a favor de esta medida (Somos, PSOE, IU y Ciudadanos) fundamentaron su decisión en la obligación de dar cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica y en la necesidad de "romper con nuestro pasado ominoso más reciente". Entre tanto, el PP optó por la abstención, decisión que su líder, Agustín Iglesias Caunedo, justificó con el argumento de que los títulos que se votaba dejar sin efecto "se han extinguido con el fallecimiento de aquéllos que los recibieron".

La retirada de honores al general Francisco Franco Bahamonde (cuya dictadura se prolongó desde el término de la Guerra Civil española, en 1939, hasta su muerte, en 1975), a los también militares Juan Yagüe, Gerardo Caballero, Antonio Aranda y José Daniel Lacalle, y al periodista y escritor Federico García Sanchiz, había sido aprobada el pasado 28 de septiembre por la Comisión de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Oviedo.

A Franco se le había nombrado en octubre de 1934 "hijo adoptivo" de Oviedo, y en 1968 se le había otorgado la "medalla de oro" de la ciudad; al general Yagüe, "hijo adoptivo" (1934) y "huésped de honor" (1935); a García Sanchiz, "hijo adoptivo" (1937); al comandante Caballero "hijo adoptivo" (1937); al coronel Aranda "alcalde honorario" (1938); y al teniente general Lacalle, quien llegó a ser ministro del Aire, la "medalla de oro" en 1968.

La postura del gobierno municipal fue expuesta por el concejal del PSOE Ricardo Fernández, quien aseveró que la voluntad de la medida no es "remover rescoldo alguno ni saciar la sed de venganza, sino romper con nuestro pasado ominoso más reciente". Frente a quienes apuestan por "dejar las cosas como están", el edil socialista subrayó la necesidad de "conocer el pasado lo mejor posible para que las nuevas generaciones sean conscientes" de lo vivido.

La réplica vino de la mano el exalcalde Agustín Iglesias Caunedo, del PP, quien tildó de "perogrullada" la iniciativa de "retirar unos títulos que se extinguen por el fallecimiento de aquellos que los ostentan". Caunedo señaló que la abstención de su grupo obedece, asimismo, a que "se han obviado" las opiniones de varios colectivos: una primera comisión de expertos, la oposición y "lo que es peor, la opinión de los ovetenses".

El público asistente al acto (unas treinta personas) saludó las intervenciones de Caunedo con carteles que portaban críticas a la gestión del PP, en particular a la expropiación de Villa Magdalena. Ese mismo público aplaudió las intervenciones del tripartito. Entre ellas, la de Ana Taboada, de Somos, quien indicó que "el cambio histórico viene de la gente, que ya no tiene miedo, como se tenía en la Transición". Desde IU, Roberto Sánchez Ramos enfatizó que el pleno de ayer llegó "con treinta años de retraso" y abre un debate "que va a tener continuidad en los próximos meses".

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