25 de octubre de 2016

Las oposiciones para Recaudación se inician con recelos entre los aspirantes

Los candidatos a uno de los 29 puestos para el servicio de cobro de impuestos se quejan de las bases y del escaso tiempo para prepararse

25.10.2016 | 08:49
Las oposiciones para Recaudación se inician con recelos entre los aspirantes

124 aspirantes para tres puestos de técnico de la Administración General de Estado, poco más de una hora de examen, algún que otro nervio y varios puntos de decepción. Así arrancó ayer la primera de las cuatro convocatorias del concurso-oposición que el Ayuntamiento de Oviedo ha puesto en marcha para cumplir una de las promesas electorales del tripartito (Somos, PSOE e IU): devolver a lo público el servicio de recaudación de impuestos, desde hace años en manos privadas. Para ello, el municipio debe cubrir 29 plazas, en principio con interinos, para las que hay un total de 1.661 aspirantes. Y todo ello con el proceso en manos de los jueces después de un recurso para paralizar el proceso presentado por un grupo de trabajadores de la actual concesionaria (La Auxiliar de Recaudación).

Muchos de los opositores consultados ayer por LA NUEVA ESPAÑA (bastantes prefirieron permanecer en el anonimato o dar un nombre ficticio) a las puertas del Calatrava, donde van a desarrollarse las pruebas que continúan hoy, recelaban de las bases de la convocatoria. En ellas, denuncian, hay extremos que no gustan, como que otorguen puntos el haber trabajado en una empresa privada. Esto, señalan, puede favorecer a los actuales trabajadores de la concesionaria del servicio.

Este es el caso de Daniel Fernández, un ovetense de 30 años y licenciado en Económicas, que lleva en busca de una oportunidad laboral desde 2010. "Las llevo preparando [las oposiciones] desde que comenzaron los rumores de que las habría, pero ya están dadas (las plazas)", reconocía ayer apesadumbrado. ¿El motivo? "Los puntos que se dan a los que han trabajado en la empresa privada. Se está favoreciendo a los de La Auxiliar", aseguraba. Aunque Fernández lo comprende casi todo. "Entiendo que lo hagan por el ruido social al que se exponen por parte de los trabajadores", dijo, para concluir que los empleados de La Auxiliar "deberían dirigir sus quejas a la empresa, que es quien los va a despedir" y no hacia el Ayuntamiento.

Por su parte, Gonzalo Sanz Pañeda, un economista gijonés de 60 años, y que está en el paro desde hace más de dos años y medio, arranca la conversación con ironía. "Debo ser el más viejo de todos", aseveraba. Cuando se le pregunta por las quejas de otros compañeros de fatigas por las bases asiente y dice "eso se oye por ahí". Aunque asumía que "no tuve mucho tiempo para prepararlas, me enteré tarde". Mientras, otra mujer que evita dar su nombre, licenciada en Ciencias del Trabajo y con empleo en la Administración regional, explicaba que no sabía "si las plazas están dadas o no". Pero le disgustaba que fueran plazas de interinos. "Para quien está en el paro es una buena oportunidad. Pero hay que probar no vaya a ser que luego las hagan fijas". Este puede ser el caso de Manuel Valenzuela, un abogado ovetense de 33 años "alistado" en el turno de oficio y para quien es su quinta oposición. "Aunque sea una interinidad y no un puesto de funcionario de carrera seguramente ganaría más que ahora".

Marta es licenciada en Derecho. No quiere dar más datos. Reconoce que ha venido "a probar suerte", se pone en la piel de los trabajadores de La Auxiliar - "lo entiendo", dice-, pero tira de la legislación vigente y advierte de que "para entrar en la función pública hay que cumplir con cosas como la igualdad, el mérito y la capacidad". Otra Marta, en este caso economista en el paro, denunciaba que "no nos han dado mucho margen" pero era optimista: "Hay que intentarlo, alguna caerá alguna vez".

Y Montse Coto, licenciada en Derecho e interina desde hace seis años en el Principado, aseguraba sobre las quejas: "no sé qué pensar. Espero que tengamos todos las mismas oportunidades". Pero lo tiene claro: "Un trabajo es un trabajo". ¿Y de sacarlas? "Tendría que meditarlo bien", afirma ante la posibilidad de tener que dejar su puesto actual.

David González, licenciado en Administración y Dirección de Empresas y gijonés, defiende que "una empresa privada no puede tener los datos fiscales y de recaudación de toda una ciudad", y se muestra animado ya que el examen es "tipo test". Las pruebas siguen hoy.

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