09 de noviembre de 2016
09.11.2016
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Un francotirador con una pistola de balines de plástico siembra el pánico en La Corredoria

"Creemos que dispara desde un piso alto a la gente con perros", dicen los vecinos

09.11.2016 | 09:19
La plaza Emilio Sagi, en La Corredoria.

"De momento ha dado a dos personas y no les ha hecho mucha avería, pero cuando acierte en un ojo, no lo queremos ni pensar". Jesús García Peón, de la Asociación de Participación Vecinal de la Corredoria, Asparve, sintetiza en una frase el miedo que inunda el barrio desde hace varias semanas, cuando un hombre empezó a disparar balines de plástico con una escopeta de aire comprimido en la plaza Emilio Sagi. Es además una de las pocas personas que se atreve a dar su nombre para explicar unos hechos que están bajo la investigación de la Policía Nacional, que recibió la única denuncia formal hasta la fecha.

Los agentes señalan a un hombre con problemas psiquiátricos, que incluso llegó a ser requerido por los juzgados por hechos similares. A la Policía Local no le consta ninguna denuncia, aunque los agentes fueron a la plaza Emilio Sagi el lunes por la noche tras recibir la llamada de varios testigos que aseguraban haber vuelto a oír "la escopeta de aire comprimido". Sin embargo, allí no encontraron nada, ni rastro de los balines de plástico.

El representante de la Asparve asegura que el vecindario cree que el tirador "dispara desde un piso alto a la gente con perros". Lo creen porque las dos personas que recibieron un impacto estaban paseando a sus perros en la plaza Emilio Sagi justo en ese momento. Uno de ellos se fue un centro sanitario asustado al ver las marcas que el balín dejó en su piel y ropa. Y es que el proyectil de plástico le dio entre el hombro y el pecho. La lesión no revistió gravedad, pero acrecentó la alarma en la zona, donde los residentes miran a los pisos superiores antes de cruzar la plaza o directamente evitan pasar por ella. Están convencidos de que el tirador vive en alguno de los edificios de esa zona, detrás del busto de Emilio Sagi, y que no superan los cinco pisos de altura. Nadie es capaz de dar una descripción del tirador, que parece esconderse para lanzar los balines de plástico y escoger a su "presa". Para García Peón, es necesario aumentar la seguridad en el barrio y dar aviso a los Servicios Sociales "si se trata de una persona enferma".

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