23 de noviembre de 2016
23.11.2016
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Ovetenses adoptivos en Ventanielles

Veintitrés alumnos británicos de intercambio disfrutan de una semana en la ciudad y recibirán en abril a otros tantos estudiantes del Instituto Pérez de Ayala

23.11.2016 | 03:43

"Ojalá pudiésemos quedarnos más tiempo", comenta Ethien Tramer a la puerta de la biblioteca del Instituto Pérez de Ayala. Sarah Parker y Ryah Russell, quienes como él estudian en Kelvin Hall School de Hull (Inglaterra), asienten con la cabeza. Disfrutan desde el domingo de un programa de intercambio que les permitirá quedarse toda la semana en Oviedo y están encantados. "Unos pocos meses más", resalta Tramer tras pensar un breve instante provocando risas de sus compañeras. Son parte de un grupo de intercambio formado por 23 estudiantes de 14 y 15 años y tres profesores. Hasta el domingo se hospedan en las casas de los alumnos del Instituto de Ventanielles. En abril les tocará a los ingleses hacer de anfitriones.

"Muchos nunca habían subido a un avión y estaban muy nerviosos pero les encanta la ciudad", explica la murciana María Nouni, profesora en Kelvin Hall School, que también está de intercambio. El instituto inglés y el español establecieron un contacto gracias al desarrollo de un programa europeo y la relación se fue estrechando hasta llegar a este momento. Juan Carlos Tascón, jefe de extraescolares del instituto, disfrutó de una estancia formativa en Hull, que aprovechó para darle el último empujón al intercambio. "El objetivo ahora es hacerlo todos los años y que se convierta en un clásico". Su compañera Chusa Cantora, coordinadora bilingüe del centro explica que el Pérez de Ayala, el único centro de la ciudad con un convenio con el British Council, tiene todo un programa bilingüe que empieza en el colegio de Ventanielles y que ellos continúan después en el centro de Secundaria del barrio. El intercambio, por el que los alumnos pagan unos 300 euros, "la mayoría de las agencias cobran unos 800", indica Juan Carlos Tascón, es la guinda a ese proceso.

Los nuevos ovetenses adoptivos del Pérez de Ayala apenas llevan un par de días en la ciudad pero los chicos están encantados con la experiencia. Ayer visitaron Gijón y su horario está cargado de actividades que mezclan diversión y turismo con alguna hora lectiva. "Es genial. El ambiente es muy bueno, como de mayor libertad y estoy muy contenta con la familia que me ha acogido", destaca Ryah Russell, quien resalta la tranquilidad de la ciudad: "Aquí hay mayor sensación de seguridad. Ayer (en referencia al lunes) estuvimos fuera después de que anocheciese y no me sentí amenazada". "Había incluso niños en el parque", añade Ethien Tramer, sorprendido por la diferencia entre los horarios de España e Inglaterra, donde la cena se hace a eso de las seis de la tarde. Para sus familias de acogida, además, solo tienen buenas palabras. "Me ayudan mucho con el idioma y me han enseñado algunas palabras en español", explica Sarah Parker para apuntar después que cuando les toque a los chicos de Oviedo subirse al avión para visitar Inglaterra también "será una experiencia muy buena para ellos".

Entre ellos, Raúl Sánchez, con "muchas ganas de ir" y que ayuda a la chica de intercambio que ha acogido en su casa. Hablan en inglés y para lo demás, "entre su español y mi inglés conseguimos que no haya problema". Además, cuando los ovetenses visiten Hull, localidad que sufrió bombardeos durante la II Guerra Mundial, celebrará exposiciones y actividades con motivo de su nombramiento como ciudad británica de la cultura para 2016. Un nuevo florecimiento para una localidad que, además de la guerra, ha conseguido recuperarse de una fuerte reconversión industrial por la grave crisis que sufrió tiempo atrás el motor de su economía, el sector pesquero.

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