30 de diciembre de 2016
30.12.2016

"Van a robarme los muebles al aire libre", dice el dueño del chalé ilegal del Naranco

Alexander Ermakov pide protección policial para evitar saqueos en su parcela, donde amontona todos los enseres de su casa tras el derribo

30.12.2016 | 09:45
"Van a robarme los muebles al aire libre", dice el dueño del chalé ilegal del Naranco
"Van a robarme los muebles al aire libre", dice el dueño del chalé ilegal del Naranco

Una pala retroexcavadora redujo ayer a escombros el chalé ilegal del Naranco salvo el sótano y el semisótano, que están reforzados con paredes de hormigón de tres metros y medio de alto más complicadas de echar abajo y que los operarios municipales tendrán que demoler a lo largo de la semana que viene. A escasos metros de los restos, en lo que fue la explanada delantera de la casa, hay decenas de muebles y enseres domésticos de todo tipo. Desde artículos de lujo como una bañera de hidromasaje, una enorme televisión de plasma, una chimenea de una tonelada o varios sofás de alta gama, hasta vajillas, colchones y lavadoras. Por allí se pasea nerviosamente Alexander Ermakov, el propietario de la vivienda (ahora únicamente del terreno) porque está preocupado ante posibles saqueos.

"Me van a robar los muebles al aire libre. Estoy seguro de que van a hacerlo de un momento a otro porque veo pasar por aquí gente que va a cuchillo, vamos, como muy a saco. Y aquí no vigila nadie". Este empresario de origen ruso pide protección policial para que no le quiten sus cosas hasta que sepa dónde llevarlas. Asegura que él y su familia -su mujer y sus tres hijos de siete, cinco y dos años- se han quedado en la calle y viven temporalmente en casas de amigos. "Estamos desamparados", insiste.

El Ayuntamiento le había ofrecido el miércoles (cuando se hizo efectivo el desalojo y comenzó el derribo) un apartamento familiar en el albergue Cano Mata Vigil ante la posibilidad de que hubiese que tramitar posteriormente un piso de emergencia para la unidad familiar. Sin embargo, Ermakov lo rechazó porque dijo que allí no estaba permitida la entrada de niños y prefirió buscar la ayuda de sus amistades. Además, también asegura que su mujer pidió una vivienda social al Ayuntamiento y al Principado durante los tres años de batalla judicial por el chalé, pero "ambas solicitudes fueron rechazadas". Y niega que el municipio le haya ofrecido un piso alternativo alguna vez: "No tengo ningún documento que demuestre que mi esposa no quiso una vivienda".

El empresario se enfrenta a un proceso judicial por engañar a la Administración al levantar su casa en una zona prohibida. La Fiscalía pide para él tres años de prisión, otros tres para el arquitecto ovetense que obtuvo las licencias, y un año y medio para dos constructores, aunque todavía no hay fecha señalada para el juicio.

La casa se levantaba en pleno parque periurbano del monte, en un área de Brañes llamada Las Cabañas. Su construcción empezó en 2011 y desde entonces ha estado envuelta en la polémica con varios juicios, sentencias y recursos de por medio siempre favorables al Ayuntamiento, que finalmente obtuvo la orden de demolición del chalé.

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