10 de marzo de 2017
10.03.2017

Fernández Llaneza: "El carácter de Oviedo va grabado en todos los carbayones"

"En la Herradura puse manteles y me daban cinco duros por cada mesa", señala el estudioso de la historia local

10.03.2017 | 03:38
El público que llenó ayer el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA. En primera fila, Alberto Polledo, que presentó al conferenciante, primero por la derecha, y a su lado Agustín Hevia Ballina, archivero de la Catedral.

"Oviedo es Oviedo, aunque parezca una perogrullada, y el carácter de la ciudad no sólo está en sus calles, va grabado en todos los carbayones". Carlos Fernández Llaneza, estudioso de la historia ovetense y presidente de "Manos por el Naranco", emocionó ayer al público que abarrotó el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA con una charla que en realidad fue un paseo virtual por la capital. Si algo quedó de relieve es que Fernández Llaneza domina la materia y adora la ciudad que lo vio nacer.

Esa devoción de Fernández Llaneza por Oviedo y por todas sus cosas quedó patente en la presentación realizada por Alberto Polledo, miembro de la Sociedad Protectora de la Balesquida, organizadora de la conferencia, enmarcada en el ciclo que tiene a la ciudad como protagonista. Las sesiones las abrió el pasado día 2 el expresidente del Real Oviedo y profesor de la Universidad jubilado Manuel Lafuente, y proseguirán el 23 de marzo y el 6 de abril, con las intervenciones de Guillermo González Pola (Willy Pola) y del exalcalde y exeurodiputado Antonio Masip Hidalgo.

Fernández Llaneza explicó que desde pequeño colecciona fotos de Oviedo. Y ésa es la razón de que se mueva como pez en el agua por espacios que ni siquiera llegó a conocer en la realidad. "No conocí aquel Oviedo, pero lo siento, porque Oviedo es un sentimiento, de eso estoy seguro".

Y con esa seguridad transportó a la audiencia al claustro de la catedral de San Salvador, a su querida iglesia de San Pedro de los Arcos y al ambiente que en los años sesenta y setenta se daba cita entre las calles Uría y Fruela. No faltó ni una foto de la antigua Herradura, que tantas actuaciones acogió, "donde puse manteles y me daban cinco duros por mesa".

La exposición no se agotó en la descripción de la belleza gótica de la "Sancta Ovetensis", así llamada por las reliquias que contiene, ni en aquella primera experiencia "laboral", realizada más por diversión que por otra cosa por un entonces adolescente Fernández Llaneza. El conferenciante quiso ir más allá exprimiendo el alma de la ciudad por todos sus rincones, leyendo el primer pasaje de "La Regenta" e impregnando la atmósfera de la sala con el espíritu de Ana Ozores, que cada día recibe a quienes pasean por la plaza de Alfonso II, cerca de donde vivió, a través de la imaginación de Leopoldo Alas (Clarín). Fernández Llaneza, que en 2012 fue pregonero de la Semana Santa ovetense, autor de varios libros, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA y defensor del monte ovetense por excelencia, nació en 1963 y, como dijo Alberto Polledo, "forma parte de una de las últimas generaciones que jugaban a las chapas". Fue concejal entre 2003 y 2007 y ayer dejó claro que la historia de Oviedo la escriben cada día sus habitantes.

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