18 de abril de 2017
18.04.2017

Somos planta a una entidad de celiacos de 7.000 socios alegando "muchos marrones"

Ninguno de los tres concejales con los que Celiacos en Acción, venidos desde Madrid, Valladolid y Barcelona, tenía cita atendió al colectivo

18.04.2017 | 03:35
Lucía Gemma Fernández, ayer, a las puertas de la concejalía de Participación, que encabeza Ana Taboada.

Lucía Gemma Fernández, presidenta de Celiacos en acción, una asociación nacional con 7.000 socios, salió ayer del Ayuntamiento de Oviedo "agraviada", "engañada" y con la sensación de que "le habían tomado el pelo". Una reunión fijada el pasado 4 de abril con tres concejales del tripartito pertenecientes al grupo Somos (Ana Taboada, Mercedes González y Rubén Rosón) acabó en un encuentro improvisado en las dependencias de Somos en los grupos municipales, con bronca y los celiacos levantándose de la mesa al sentirse "ninguneados".

Al enfado de la asociación, que denuncia haber sufrido un trato inadecuado por parte del Ayuntamiento, se oponen las críticas de Somos, que argumenta que el colectivo no fue educado y no aceptó las opciones que les ofrecieron por problemas de agenda en los concejales.

Los problemas de la expedición a Oviedo de Celiacos en Acción, con su presidenta, venida desde Madrid y dos periodistas de Sin gluten TV, llegados de Barcelona y Valladolid, más una socia residente en la ciudad, no parecían tal cuando una hora antes de la reunión consultaron a la secretaria del grupo Somos, con quien habían fijado la entrevista, el lugar de la reunión: a las once en Participación con Ana Taboada. La primera teniente de Alcaldía les atendió durante diez minutos, y les explicó que no podía dedicarles más tiempo pero que otra concejala, Andrea Álvarez, les acompañaría y tratarían de llamar a Rubén Rosón. La versión de la presidenta de Celiacos en Acción incorpora algunos matices: "Nos recibió en las escaleras de un hall y nos dijo que no nos podía atender en ese momento porque después de las vacaciones había muchos 'marrones'".

La presidenta de esta asociación de celiacos considera que es una falta de respeto ofrecer ese argumento ante una delegación venida de varios puntos de España con una reunión fijada desde hace días para reunirse con ella. La llegada de Andrea Álvarez, que acompañó a la delegación a las dependencias de Somos en los grupos municipales, empeoró la situación. En la versión de Somos, se les explicó que las agendas hacían imposible que Mercedes González les atendiera y que Rubén Rosón podría llegar en quince minutos. Los celiacos detallan que ya dentro del grupo sintieron que les estaban dando lecciones de cómo comportarse. "Nos dijeron que gobernar un Ayuntamiento era muy difícil, que podían surgir muchas cosas de última hora, que podía haber una sentencia, por ejemplo, y que si había gente desplazada desde otras partes de España era nuestro problema".

En la sala de trabajo de Somos -"nos metieron en un zulo", describe Lucía Gemma Fernández- también estaba el concejal Fernando Villacampa, que saltó ante las protestas de los celiacos y les reprendió por su "forma de trabajar". La asesora del grupo que había fijado la entrevista también les explicó, cuenta la presidenta, que ella también era de una asociación y no se comportaban de esa forma. "Se nos echaron encima como un avispero", relata.

A pesar del ofrecimiento de esperar por Rosón, los celiacos se marcharon. La explicación que da Lucía Gemma Fernández es que su trabajo en la asociación es altruista y su tiempo "muy valioso", que "no tiene que esperar por nadie si ha concertado una reunión con unas personas a una hora determinada y no le pueden atender no se sabe muy bien por qué" y que, "lejos de ofrecer disculpas, le tratan de dar lecciones de cómo llevar la asociación". El enfado de la presidenta le llevó a mostrar sus quejas ante Podemos a nivel nacional, una formación política con la que, afirma, trabajan habitualmente. Ana Castaño, responsable de Sanidad, cuenta, le ofreció sus disculpas por el trato recibido en Oviedo, "cosa que Somos todavía no ha hecho".

Más allá de los problemas de agenda y la trifulca, lo que no se pudo tratar ayer fue un plan para visibilizar el problema de los celiacos, hacer de Oviedo una ciudad con oferta gastronómica regulada para celiacos y unas jornadas específicas que pretendían llevar al Calatrava.

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