27 de abril de 2017
27.04.2017

Una jueza admite como enfermedad profesional una tendinitis de hombro de una cajera de híper

Una sentencia pionera de un Juzgado de Oviedo liga la patología a la repetición de coger los productos y pasarlos por el lector

28.04.2017 | 21:14
Una jueza admite como enfermedad profesional una tendinitis de hombro de una cajera de híper

El Juzgado de lo Social número 1 de Oviedo ha dictado una sentencia pionera en España, al reconocer como enfermedad profesional de las cajeras de supermercado una tendinitis de hombro. Según el fallo judicial, el trabajo le obliga a "ejecutar movimientos repetitivos que afectan a su brazo –codo, hombro–, al tener que pasar productos por el lector de precios de forma continua y al tener que alcanzarlos".

La demandante, que trabaja desde el año 2000 como cajera en un hípermercado de un gran distribuidor con implantación nacional, se quedó de baja médica en agosto de 2016 por una "omalgia de hombro izquierdo secundaria a tendinopatía del supraespinoso".
La mujer, de 40 años, defendió que dicha enfermedad se había desencadenado como consecuencia de su actividad profesional, lo que rechazaban frontalmente tanto la empresa para la que trabajaba como la mutua, que enmarcaron la lesión como enfermedad común al no figurar en la tipología establecida en el Cuadro de Enfermedades Profesionales de 2006.

Según explicaron los letrados Carlos Suárez Peinado y Olga Blanco Rozada, del despacho ovetense Efeso Abogados, en el juicio tanto la empresa como la Mutua defendieron que la trabajadora, para la que se reclamó anonimato, "nunca realiza movimientos con el brazo que supongan esas extensiones, flexiones o elevaciones que sí afectan a escayolistas y pintores, profesiones para las que las patologías tendinosas del hombro y codo sí están reconocidas como enfermedad profesional".

Sin embargo, la juez en su fallo avala la postura mantenida tanto por los abogados de la trabajadora como por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) e indica que "(...) se comparte el criterio de que no son movimientos comparables a los de un escayolista o un pintor, pero no hay que olvidar que la norma no impone un número clausus en cuanto a profesiones que puedan encajar en la tipología de las enfermedades profesionales".

Y añade la magistrada, en cuanto a la repercusión del trabajo en la patología de la demandante, que se refuerza la teoría "máxime cuando no se apunta otro origen preciso de la misma y se considera probado que como cajera ejecuta esos movimientos constantes en los que se ven implicados sus brazos".

Según los abogados, "esta sentencia es muy importante porque muchas veces son las decisiones judiciales las que fuerzan la voluntad política".

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