16 de julio de 2017
16.07.2017

El Alcalde impulsa la concesión de una calle o plaza para el cardenal Tarancón

Wenceslao López respalda una iniciativa del Padre Ángel para dar a un espacio público el nombre del religioso que concilió en la Transición

16.07.2017 | 04:40
El cardenal Tarancón, de pie, en una imagen antigua tomada en La Felguera.

Vicente Enrique y Tarancón, el cardenal Tarancón (Burriana, Castellón 1907-Valencia 1994) podría tener una calle o plaza en Oviedo si prospera la iniciativa del Alcalde, Wenceslao López (PSOE). El socialista respalda la idea del Padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, y pretende aprovechar el 110.º aniversario del nacimiento del religioso levantino para que la capital asturiana le rinda homenaje. Tarancón, que fue arzobispo de Oviedo entre 1964 y 1969, se convirtió en la figura que, al frente de la Conferencia Episcopal (1971-1981), concilió durante la Transición entre las diferentes sensibilidades políticas que resultaban en España tras el franquismo.

Fue el Padre Ángel quien, por escrito, se dirigió a Wenceslao López para sugerirle que un espacio público de Oviedo pudiera llevar el nombre del cardenal Tarancón. Esta semana, el Alcalde dio forma legal a la carta personal del Padre Ángel y llevó la propuesta al registro municipal. Como sucede en estos casos, es ahora el departamento de Estadística el que iniciará los trámites. El recorrido de la propuesta debería abocarla a la correspondiente comisión municipal y, si logra el visto bueno de los grupos políticos, llegaría a la junta de gobierno para tomar carácter oficial.

El fundador de Mensajeros de la Paz guarda especial cariño a Tarancón, no ya por su relevante papel en la Transición y al frente de la Iglesia en España sino también por su vinculación con la organización del Padre Ángel, a la que no dudo en sumarse a ella en primer lugar, cuando su fundación, en 1962. "Fue durante su etapa en Asturias cuando Tarancón se fraguó como un verdadero obispo y en intermediario entre la Iglesia y el gobierno", afirma el Padre Ángel. "Decía que había que creer en Dios y en los hombres y él creyó en Suárez y también en Carrillo. Habló con todos y por eso lo criticaron todos, nunca tuvo el reconocimiento que merecía", asegura el religioso mierense, ahora párroco en la madrileña iglesia de San Antón, donde prepara para octubre una muestra sobre la figura de Vicente Enrique y Tarancón.

El papa Pío XII, con el visto bueno de Franco, nombró en 1945 a Tarancón obispo de Solsona y lo convirtió en el más joven de España. Su ascendente carrera se vio truncada por su pastoral contra el estraperlo publicada en 1950 y que dio inicio a un fuerte enfrentamiento con el entonces jefe del Estado. Quedó circunscrito a la pequeña diócesis catalana hasta 1964, cuando fue trasladado a Asturias, como arzobispo de Oviedo. "Donde no se llegaba en coche, ahí estaba él, a caballo o como hiciera falta", cuenta el Padre Ángel.

Años más tarde, en plena Transición y ya con experiencia al frente de la Conferencia Episcopal fue una pieza clave a la hora de separar la iglesia del Estado y de conciliar las diferentes sensibilidades tras la dictadura.

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