01 de agosto de 2017
01.08.2017

Colloto come bollo pasado por agua

"Las fiestas de barrio son una especie en extinción, dentro de cinco o diez años se acabarán", comenta uno de los vecinos

01.08.2017 | 04:25

"Es una pena que llueva, aunque esperamos que venga mucha gente". Con esta esperanza comenzaban ayer el reparto de 1.300 bollos y botellas de vino en las fiestas de San Antonio de Colloto. Y así fue. A pesar de la lluvia veraniega, que por momentos caía con ganas, fueron muchos los vecinos que se animaron a acercarse al prado de la fiesta para compartir con sus vecinos el último día de festejos en las cuatrocientas mesas que se prepararon en la carpa para la ocasión. La nota musical a la tarde la puso la banda de gaitas "Xiranda-Belenos" de Colloto. Tocaron hasta más allá de las nueve de la noche, momento en el que comenzó la última verbena de "San Antonio" amenizada por la orquesta "Kosmos".

"Hubo ambiente durante todo el fin de semana, mientras que acompañó el buen tiempo", comentó Luis Miguel Suárez, presidente de la sociedad de festejos de San Antonio de Colloto. Y es que para él, "el tiempo hace la fiesta". Pero antes de disfrutar de las fiestas, la organización tuvo muchos quebraderos de cabeza: "siempre las celebrábamos el segundo fin de semana de julio, pero ahora hay demasiado papeleo y tuvimos que retrasar la fiesta y hacerla en una parcela privada. Así nos ahorramos todo el dinero de las licencias y del uso de suelo público", explicó Luis Miguel Suárez. "Al principio, hacer las fiestas de San Antonio era una ilusión, yo llevo treinta años organizando, pero ahora casi se ha convertido en un 'martirio' por todos los problemas que dan", añadió. "Es demasiado papeleo, ahora lo piden todo telemáticamente. Antes teníamos unas fiestas que empezaban un viernes y duraban una semana entera, ahora eso es inviable". Otro vecino opinaba que "dentro de entre cinco y diez años esto se acabará. La juventud de ahora ya no quiere cargar con estas responsabilidades, ya no se viven las fiestas como antes".

Además de los representantes vecinales, Rubén Rosón, concejal de Turismo, acudió a la fiesta para "reivindicar el buen hacer de los movimientos asociativos del barrio". Este movimiento ha conseguido un centro de salud, que se estrenará en unos meses. Para el edil es fundamental seguir fortaleciendo este movimiento y, añadió, "ojalá que se extienda al resto de Oviedo".

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