07 de agosto de 2017
07.08.2017

El tripartito y Repsol tramitan retirar el surtidor de la plaza de la Libertad

Los vecinos rechazan una instalación que "afea" la nueva imagen del barrio

07.08.2017 | 03:26
La gasolinera abandonada en la plaza de la Libertad.

El surtidor de gasolina en desuso de la plaza de la Libertad tiene los días contados. El tripartito (Somos, PSOE, IU) y Repsol, actual propietaria de la estación de servicio abandonada, comienzan los trámites para retirarla. Los comerciantes de la zona celebran la decisión porque consideran que el "surtidor abandonado" perjudica la imagen de la zona.

Hace unos meses Repsol mostró al Ayuntamiento su intención de retirar este punto de suministro situado en la plaza de la Libertad, entre la calle Real Oviedo y Comandante Vallespín. Desde el área de Infraestructuras aceptaron la petición e impusieron la condición de arreglar los desperfectos que pudiese ocasionar la retirada de los surtidores. Cubrir los huecos con baldosa sería una de esas condiciones del tripartito. El concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, asegura que hace más de un mes que esperan la respuesta de Repsol sobre este asunto. Con todo, la fecha para la retirada del surtidor no está clara. "En ese espacio (refiriéndose también a la plaza de la Libertad, en desuso) podemos hacer algo más grato para Oviedo", sostiene Del Páramo.

Cubierto con lonas y alguna que otra pintada: este es el aspecto de esta pequeña gasolinera que, aunque hace años que no funciona, aún conserva el cartel con los precio de la gasolina del último día que ofreció sus servicios: 1,39 euros el litro.

La idea de perder de vista los surtidores agrada a los comerciantes de la zona. En especial, a los responsables del bar que se encuentra justo detrás. Hace ocho meses que abrieron sus puertas y les urge que lo quiten porque "nos tapa el cartel", comenta una de sus camareras. El hotel de cuatro estrellas situado frente al surtidor abandonado también celebra su retirada. "Da sensación de dejadez", comentan. Para ellos, no sigue la imagen de "diseño y vanguardia" que está adquiriendo la zona con negocios como su hotel o la reciente apertura de un salón de estilistas. El surtidor no sólo afea el barrio, también confunde a los turistas que preguntan si pueden repostar, sostienen.

Los comerciantes creen que el remate final para mejorar el aspecto del barrio sería tomar medidas con el local próximo al surtidor donde, aseguran, "se forman peleas y hay mal ambiente".

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