01 de noviembre de 2017
01.11.2017
La polémica de la toponimia

Del "Ob" prerromano al "Uvieudu" de Jovellanos

A pesar de las pocas referencias escritas, a partir del XIX los especialistas dan por buena la forma Uviéu | Los investigadores disienten sobre el origen y la forma tradicional del nombre de la capital de Asturias

01.11.2017 | 08:37
Cartel que señala el límite de Oviedo, grafiteado con el término "Uviéu".

"El problema con los topónimos que se han latinizado y castellanizado tanto es que cuando queremos recuperarlos no sabemos muy bien qué es lo que había antes". El lingüista Julio Concepción, autor del "Diccionario etimológico de toponimia asturiana", no tiene problema en admitir que "Uviéu" debería ser el topónimo oficial en asturiano para Oviedo, pero admite que las variantes no están claras y que el término ha llegado a nuestros días muy maleado como para tener muchas certezas sobre el nombre de la capital de Asturias, que ahora el tripartito ovetense quiere oficializar en su doble variante Oviedo/Uviéu

"En algunos casos", explica Concepción, "triunfó la forma en asturiano, y no sabemos por qué. Por eso tenemos Fierros, Felechosa, Las Xanas, o el Fontán, en el caso de Oviedo, y no una forma castellanizada como Hontanar u Hontán. En algunos casos las dudas son menores como Xixón, muy utilizado y con mucho consenso. En el caso de Oviedo, lo que se decía, lo que se recogía por los pueblos, y lo que aparecía cantidad de veces en tonadas y composiciones folclóricas, era 'Ovieo'. Pero parecería lógico que de esa forma se pueda llegar a 'Uviéu'. Así que me parece bien que sea ese el topónimo en asturiano. Pero es cierto que no quedó fijado en su forma asturiana como otros topónimos tan fuertes como El Angliru, que ha sido todo un éxito, a pesar de que podría parecer muy marginal, con su metafonía (el cierre de un grado de la vocal anterior, una -i-en vez de una -e-, por contagio del cierre de la vocal final en -u-).

En el caso de Oviedo Julio Concepción razona que puede haber otros factores sociales que explican el fuerte arraigo de la forma castellanizada, propios de la capital, de la vida más urbana, del mundo de los negocios, la banca, etcétera.

De lo que no tiene duda, dentro de los márgenes de incertidumbre en los que se mueve la toponimia, es del origen prerromano del topónimo. A pesar de las formas medievales "Ovetao" / "Ovetum", las primeras que aparecen en los escritos, Julio Concepción considera evidente la presencia de la raiz indoeuropa Ob/Ab, relativa al agua, a la que se habría añadido el sufijo abundancial "etum". "Hay muchos topónimos parecidos, como la Campa La Ovia, Ovies, y en Oviedo es evidente que todo era agua, que alrededor del Naranco había como 140 arroyos, estaba el Nora, el Nalón no tan lejos".

Sobre los primeros documentos con Ovetao u Ovetum, sugiere que "no vale la pena ni buscarlos", porque suelen ser formas ya distorsionadas. Con la investigación en las fuentes orales, razona, pasa algo similar, porque son términos "que también están interpretados por los paisanos y hay que descubrir lo que hay debajo".

Otro punto de vista ofrece el investigador de la historia local Emilio Campos, que se refiere a los "barbarismos" que se empezaron a buscar hace décadas con el impulso de la causa a favor de la normalización del asturiano y de la toponimia tradicional. "Decidieron utilizar los nombres que estaban en los escritores para hacerlos oficiales", explica, "y eligieron las obras de los poetas, porque tampoco había mucho más. Yo me tomé la molestia de rastrear todos esos documentos y llegas a la conclusión de que es un grave error, porque los poetas se toman muchas licencias y cada uno escribe como quiere. Curiosamente, la mayoría utiliza 'Uviedo', con la única excepción de Acebal, que es precisamente el mejor poeta, y es el único que utiliza 'Uviéu'". Pero Campos concluye que esas catas no son demasiado de fiar, y pone el ejemplo de la hermana de Jovellanos, Josefina Jovellanos, que publica el nombre de "Uvieudu". "Eso ya es el colmo, el recochineo padre, pero es que no podía ver a Oviedo". "En definitiva, concluye, 'Uvieu', no está muy documentado de forma que justifique que se aplique de forma oficial para dar el nombre, y en cambio sí se encuentra una mayoría de 'Uviedo'".

El rastro del término "Uviéu" se puede seguir también en textos como el poema que Julio Somoza dedica a Fermín Canella, al que llama "Firme d'Uvieu" en el siglo XIX. Apolinar Rato también se refiere a "Uviéu" y en diversos textos de principios del siglo XX (1905, 1904) se repiten alusiones al "mercau de Uviéu" o a la expresión "Xente d'Uvieu, tamboril y gaita".

De regreso a los orígenes del término, lo que sí han quedado totalmente superadas ya son ciertas etimologías populares del topónimo que circularon durante algún tiempo.

Así, se citaban la de "urbs vetum", con la idea de "ciudad vieja", a pesar del disparate de juntar "urbs" (femenino) con "vetum" (género neutro). Otra hipótesis fue la de combinar "ovis" y "etum", como el sitio de abundancia de ovejas, o el teónimo referido a "Jovis" (Júpiter), que se veneraría en la zona.

La más graciosa de estas etimologías populares que circulaban sobre el origen del topónimo es la que atribuía el nombre de Oviedo a una conversación entre Máximo y Fromestano que se habrían empezado a cuestionar donde podían comer al haber llegado a este sitio. "Ubi edo", literalmente "donde como".

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