17 de abril de 2018
17.04.2018

La Ópera de Oviedo programa ya los títulos de la temporada de 2022

El ciclo lírico de la ciudad, uno de los más importantes de España, ha producido 34 nuevos títulos desde la llegada de la actual directiva en 2003

17.04.2018 | 03:33
Por la izquierda, José María Navia Osorio, Jaime Martínez, Javier Menéndez y Dámaso Bances.

Un día de septiembre de 2003 Jaime Martínez recibió una llamada desde el Teatro Campoamor, le pedían que acudiese al ensayo de la ópera "Idomeneo" de Mozart que esos días se representaría en Oviedo. Al llegar le dijeron que la Fundación Ópera de Oviedo necesitaba un presidente y que toda la junta directiva le iba a apoyar a él por unanimidad. Martínez aceptó ocupar el cargo por un año, lleva 15 y su equipo programa ya los títulos de dentro de cuatro años.

El presidente de la Ópera de Oviedo ofreció ayer una conferencia organizada por la Asociación "Amigos de Vetusta, Lancia y Pilares" en el Ridea. Martínez estuvo acompañado por el director artístico de la temporada, Javier Menéndez, quien también debutó en la ópera de Oviedo con aquel l "Idomeneo" de Mozart. Martínez y Menéndez son el tándem que ha llevado al ciclo lírico ovetense a ser el segundo más importante de España después del Liceo de Barcelona. Pero no lo podrían haber hecho, según insistieron, sin todo el trabajo anterior.

Martínez hizo un repaso histórico a la presencia de la lírica en Oviedo y cerró su intervención justo en el punto en el que él llegó a la presidencia. Ahí tomó el relevo Javier Menéndez para apuntar los objetivos futuros.

El presidente se remontó hasta el siglo XVII y recordó que hay constancia de que en 1670 se celebraban espectáculos de ópera en la Casa de Comedias y en el Teatro del Fontán. Más tarde, en el siglo XIX se mantuvo durante diez años la actividad operística en el Teatro-Circo de la calle Santa Susana, hasta que el edificio se quemó en 1893.

Un año antes de ese incendio se había inaugurado el Teatro Campoamor. Fue en septiembre de 1892 con "Los Hugonotes". Todas esas funciones las organizaba el Ayuntamiento, "hasta que se cansó en 1907", apuntó Jaime Martínez, que aclaró que no eran temporadas de ópera sino representaciones aisladas. Esas primeras décadas del siglo XX fue la Filarmónica de Oviedo quien programó en la ciudad espectáculos operísticos hasta que en 1934 el Teatro Campoamor fue destrozado completamente durante las revueltas revolucionarias. Comenzó entonces un parón que se prolongó hasta el 18 de septiembre de 1948 cuando se estrenó "Manon" en el reconstruido teatro Campoamor y se inició la actual temporada de Ópera de Oviedo. Victoria de los Ángeles fue la encargada de abrir el ciclo que se prolonga hasta nuestros días y que ya tiene programados algunos títulos, y contratados algunos cantantes,

El encargado de programar con tanta antelación es Javier Menéndez, director artístico de la Fundación Ópera de Oviedo, que tomó el testigo de Martínez en la conferencia de ayer para repasar los últimos 15 años de la temporada ovetense. Menéndez destacó que la Ópera de Oviedo ha producido o coproducido con otras casas de la ópera no solo de España sino de multitud de países un total de 34 producciones. Además en estos 15 años se han estrenado en Oviedo 30 títulos que nunca antes se habían visto en la ciudad.

Menéndez explicó que la programación de la temporada "nunca es anecdótica" y se sustenta en las concepción de la ópera como "una obra de arte total". Lo que buscan es convertir el ciclo ovetense en "motor económico, cultural y artístico de la ciudad y de toda Asturias" pese a los problemas económicos que ha sufrido la fundación y que les ha llevado a agudizar la imaginación hasta el punto de fabricar una producción con fragmentos de otros 12 montajes que estaban en el almacén. "Nunca se pensó en bajar la actividad porque el 60 por ciento del dinero de la Fundación procede de la venta de entradas y si redujésemos la actividad entraríamos en un déficit económico", explicó el director artístico. Ahora las ayudas públicas se han estabilizado después de años muy duros de restricciones.

La ópera mira al futuro y lo hace manteniendo la tradición pero, como apuntó Menéndez, "no somos un museo y la ópera es un arte vivo" por lo que seguirán innovando con la intención de avanzar y de conquistar nuevos públicos, especialmente a los jóvenes, uno de sus grandes objetivos.

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