La Nueva España

La década de los treinta, la más gloriosa, y en los 50 se convierte en club ascensor

29.03.2016 | 03:39

El club carbayón inicia un periplo en Segunda División intentando recuperar la categoría perdida siendo sus intentos vanos. En 1958 se logra el ansiado retorno a la máxima categoría y Buenavista pasa a ser denominada Estadio Carlos Tartiere. En los años sesenta, el Real Oviedo C. F. inicia un período de estabilidad que perdura siete temporadas, volviendo a bajar en 1965. En lo que resta de década, los azules permanecen en la categoría de plata sin poder optar al ascenso, alejados de las primeras plazas y en franca recesión.

En la campaña 71-72, tras reforzarse la plantilla, la entidad asciende de nuevo, aunque la alegría les duró apenas dos campañas. En 1975 se proclama de nuevo campeón de Segunda y retorna a Primera, aunque sólo durante un año. A este nuevo descenso se le unió la pérdida de una nueva categoría en 1978. El Oviedo estaba en Segunda B. El palo es fuerte para directivos, socios y abonados, convirtiéndose la temporada 78-79 en una pesadilla. Con tesón logran ser segundos y ascender directamente a la categoría de plata. Los años 80 los pasa el Oviedo casi íntegramente en Segunda División, con numerosos problemas para no descender y con presupuestos muy ajustados para desenvolverse sin complicaciones. El mayor logro del club será sin la obtención del título de campeón de la Copa de la Liga de la edición 84-85 al derrotar en la final al Atlético Madrileño. Con José Manuel Bango en la presidencia se consigue el ascenso en la temporada 87-88 a Primera División, en la promoción ante el Mallorca. En los años siguientes, siendo presidente Eugenio Prieto, se inicia la segunda etapa dorada del club, siendo trece las temporadas consecutivas en las que se milita en la élite, con jugadores que marcan una época como Luis Manuel, Bango, Carlos, Lacatus, Rivas, Jankovic o Berto.

En la temporada 90-91, con Javier Irureta en el banquillo, el equipo acaba sexto y juegan en UEFA, siendo eliminados por el Genoa. Esta fue la primera y última competición europea que juega el Oviedo. Hasta la fecha. En 1992 se convierte en sociedad anónima y pasa a denominarse Real Oviedo, S.A.D. Durante las siguientes campañas el club azul atraviesa diversas etapas de altibajos. Jugadores como Onopko, César, Manel, Velamazán, Oli, Jokanovic, Losada o Dubovsky son los protagonistas del segundo lustro, período que se caracteriza por el esfuerzo que realiza el club para mantenerse entre los grandes. Lo mismo ocurre en la primera década del nuevo siglo XXI, la más aciaga del club. A pesar de estrenar el Nuevo Carlos Tartiere, diversos problemas deportivos y extradeportivos terminan en diferentes descensos que culminan, en 2003, con la entidad en Tercera División. La historia más reciente del Oviedo la han escrito sus aficionados y los jugadores que decidieron, durante estos años lejos del fútbol profesional, que una entidad con la historia y palmarés del Oviedo siguiera adelante. Costase lo que costase.

Más de una década en "los barrizales", oscilando entre Segunda División B y Tercera, que culminó el pasado mes de junio con el retorno a Segunda División. Y puede que esto no acabe aquí, ya que esta campaña la opción del ascenso está más que viva, y se puede soñar con volver a Primera.

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