La Nueva España
José Sánchez del Río | Dermatólogo, acaba de abrir su nueva clínica en Oviedo

"Con esta nueva iniciativa intento, desde el ámbito privado, copiar un servicio hospitalario"

"La sociedad va tomando conciencia de que la dermatología es una especialidad que hace algo más que recetar una 'crema para hongos' o un 'corticoide'"

04.05.2016 | 04:04
El doctor Sánchez del Río, en su nuevo despacho.
El doctor Sánchez del Río, en su nuevo despacho.

-¿Qué tratamiento de los que realizan en su clínica recomendaría a los políticos?

-Les sacaría tarjeta roja, les recordaría que la transición y en circunstancias mucho peores los problemas se resolvían alrededor de la mesa, no descalificando, insultando, despreciando, a los contrarios.

El allerano José Sánchez del Río acaba de inaugurar su nueva clínica ovetense. Unas nuevas y modernas instalaciones en el barrio de Buenavista que cuentan con la más avanzada tecnología. Con una fecunda biografía que incluye décadas de trabajo en la sanidad pública, actividad política y una etapa como directivo del Real Oviedo, se embarca en un nuevo proyecto en el que se apuesta por la dermatología quirúrgica y estética, así como por la Unidad de Oncología que acaban de poner en marcha.

-Nueva clínica, nuevos equipos y nuevas iniciativas como la Unidad de Oncología, ¿Sánchez del Río no tiene techo?

-En medicina no se puede uno detener. No debe existir ningún techo, pues este mundo evoluciona muy rápido, aunque la sociedad no lo sienta así muchas veces. El ejercicio de la especialidad de Dermatología es ahora totalmente distinto de cuando yo comenzaba.

-¿Cree que estas iniciativas son lo que le convierten en el mejor dermatólogo de Asturias, como muchos le consideran?

-No, ni mucho menos. En Asturias existen unos magníficos especialistas en Dermatología y estoy seguro que bastante mejores que yo.

-Comenzó su carrera en Oviedo y la finalizó en Gijón, y en el ámbito privado está siendo a la inversa, ¿qué balance hace de estos dos ámbitos que compaginó durante tanto tiempo?

-Muy positivo. Mi máxima fue siempre enriquecerme de todo lo que me rodeaba, por lo que tanto la Sanidad pública como la privada me aportaron infinidad de experiencias. Siempre las defendí y las compaginé, porque siempre las consideré compatibles y además me permitieron desarrollarme en libertad, sin exclusividades.

-¿Qué le llevó a dar el salto a la sanidad privada?

-Como le decía más arriba, en primer lugar la libertad de ejercer mi profesión en toda su amplitud, sin “corsés”, sin “exclusividades”, y pensando que desde este terreno también podría ayudar a un sector importante de la población.

-Lleva dos años jubilado de la sanidad pública, ¿lo echa de menos?

-Hombre, sí. Echo de menos el trabajo en equipo, las sesiones... Para mitigarlo, intento desde el ámbito privado “copiar” un servicio hospitalario, objetivo que se plasma en esta nueva iniciativa: comparto trabajo con otros compañeros, discutimos los casos clínicos, hacemos sesiones, asistimos a congresos y prestamos un servicio integral, cubriendo la asistencia en todos los ámbitos de la especialidad. Con la puesta en marcha de este proyecto poco tiempo tengo para acordarme de la sanidad pública, aunque mantenemos relaciones excelentes con ella.

-¿Le quedó algo por hacer?

-Seguro que muchísimo. Tengo poco tiempo libre, pero creo que será, si Dios quiere, para dedicarlo a la familia, sobre todo quiero disfrutar de mis nietos.

-¿Es buena la dermatología pública en Asturias?

-Yo diría que excelente. Existen dos buenos servicios, uno en Oviedo y otro en Gijón, bien dotados en cuanto a personal y material técnico. Además, en todos los hospitales comarcales existen dermatólogos.

-Al igual que en otras ramas sanitarias, las listas de espera son muy largas...

-Sí, pero eso es porque la demanda no tiene fin. Quizás el propio sistema sanitario tenía que cambiar los mecanismos de acceso a los servicios que prestan las especialidades médicas.

-¿Esta situación beneficia a la privada?

-No lo creo. Yo pienso que sus causas están en que los dermatólogos damos respuestas a las demandas que la sociedad nos plantea y ésta va adquiriendo conciencia a la importancia de la dermatología como especialidad que hace algo más que recetar una “crema para hongos” y/o un “corticoide”.

-¿Qué problemas de piel son los más comunes entre los asturianos?

-Depende un poco de las edades. En niños vemos muchas dermatitis atópicas; en adolescentes y década de los 20, los acnés y problemas de pelo son los que más preocupan y, en general, procesos inflamatorios como la psoriasis, los prúrigos... aunque cada ve vez detectamos más cánceres cutáneos.

-¿Qué porcentaje de pacientes acude a su consulta por cuestiones clínicas y cuántas por cuestiones estéticas?

-Podríamos decir que aproximadamente un tercio de los pacientes está interesado en resolver problemas cutáneos relacionados con la dermatología estética; los dos tercios restantes se pueden englobar en patologías de dermatología general.

-¿El mundo de las consultas estéticas sigue siendo mayoritariamente femenino?

-Posiblemente en cuanto a técnicas de toxina botulínica y rellenos, sí, pero en cuanto a manchas, cicatrices, trastornos del pelo, etcétera, el porcentaje se iguala.

-¿La imagen se está convirtiendo en una obsesión?

-Yo diría que no. Lo que los pacientes valoran en la actualidad son la necesidad de sentirse mejor para la vida de relación en una sociedad que cada vez valora más el buen aspecto de las personas. El estar “guapo” te autoestimula y te hace sentir más seguro para los retos diarios en cuanto pones un pie en la calle por las mañanas.

-Cambiando de tercio, ¿hace falta una segunda transición en la política nacional?

-Rotundamente, no. Lo que sí considero necesario es que se recupere el espíritu de la Transición y los políticos actuales no olviden los valores que pusieron encima de la mesa los españoles en aquel momento: respeto al contrario (no al enemigo), perdón, ética, diálogo, coherencia… y como nos decía un antiguo compañero, “que no olvide nadie que para estar en política hay que ser honrado”. No olvidaré lo negativos que han sido los que desenterraron las “dos Españas” y nos abocaron a la situación actual, donde en las nuevas generaciones con voluntad política se “palpan” el rencor, la animadversión, yo diría que incluso el odio, en fin, me parece que estamos construyendo en los últimos tiempos “en negativo”.

-Viendo este panorama, ¿volvería a la política?

-Si tuviera unos años menos, seguro que sí, pero para gestionar recordando a la gente que los que tienen que administrar son los que saben de economía y no los medradores que entraron en las juventudes de algún partido político y ahora son los gestores de grandes hospitales, grandes empresas estatales, etcétera.

-Usted es un reconocido oviedista e incluso formó parte de la directiva del club azul. ¿Cómo ve al equipo en este último tramo de la temporada?

-Bien, un poco convulso, pero ante la situación esto hay que considerarlo como normal. No olvidemos que somos unos recién ascendidos de Segunda B y estamos ahí. Por tanto, tenemos que ser respetuosos con el trabajo que están realizando los rectores actuales y si tuvieran algún desliz, hasta tendremos que perdonarlos, ¿tan pronto nos olvidamos de los años pasados?

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