26 de noviembre de 2015
Premio "Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos". Fin de grado en Geología
Concedido a: Manuel Ignacio de la Paz Álvarez 

Un amor por la montaña que decidió su futuro

Manuel de la Paz, que está realizando un máster en Ámsterdam, quiere doctorarse en Geología

27.11.2015 | 04:13
La madre de la novia de Manuel Ignacio de la Paz con el galardón del joven.

Biología, Medicina o Conservatorio Superior en Salamanca. Eran las tres principales opciones que barajaba el leonés Manuel Ignacio de la Paz cuando se presentó al examen de selectividad, ahora PAU. Este estudiante leonés, muy vinculado a Asturias ya que su madre es natural de Cangas del Narcea, se marcó un objetivo: sacar la máxima nota posible y así entrar sin problema en la facultad que finalmente eligiera. Dicho y hecho.

Tras descartar Medicina, "soy muy nervioso para dedicarme a ello", reconoce, su dilema se centró en optar por Biología o Música. Pero su pasión por la montaña apareció en escena. "Siempre me ha gustado mucho el senderismo, hacer rutas e investigar un poco las rocas y piedras que me iba encontrando", cuenta. Blanco y en botella, Geología. Lo tuvo claro. Para no dejar de lado su formación musical, decidió matricularse en Salamanca y compaginar su formación universitaria con el Conservatorio Superior. Desde hacía varios años tocaba la flauta de pico y no quería aparcarla del todo. Pero la experiencia no salió bien y, aunque se tituló en la asignatura, decidió renunciar a los tres años que restaban. "Hacer las dos cosas a la vez me consumía mucho tiempo y energía, era necesario tenerlo muy claro para compaginar ambas cosas", cuenta el joven desde Ámsterdam, donde desde hace varias semanas se encuentra realizando un máster de dos años en Geología y Geoquímica y perfeccionando el inglés, idioma en el que "se puso al día" en tiempo récord. "En febrero cuando me apunté al máster me dijeron que debía sacarme el título de IELTS y en apenas dos semanas tuve que preparar el examen". No tuvo mucho problema para aprobar.

En segundo curso de Geología, y dado que había optado por hacer sólo una carrera, se matriculó en la Universidad de Oviedo y se instaló en un piso en la ciudad. Para no dejar de lado su otra pasión, acudía una vez por semana a la Escuela de Música Tradicional a dar clases de gaita asturiana, un instrumento que no le era del todo desconocido, ya que tenía conocimientos de la variante gallega. Fue lo que necesitaba para terminar de dejarse cautivar por Asturias, donde tiene previsto volver a realizar el Doctorado y donde también están sus grandes pasiones. "Mi novia está en Oviedo, y los paisajes que hay allí no los encuentras en otra parte", comenta.

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