Los azules reaccionaron tras el descanso pero fue insuficente

09.01.2017 | 10:29
Arriba, Jorge Ortiz disputa un balón con dos jugadores del Sevilla. A la izquierda, Linares controla el balón ante la mirada del jugador del Sevilla Fede San Emeterio.

Lo intentó Ortiz desde la frontal antes de que llegara el segundo. De nuevo, el filial avanzó a través de una sucesión de cómodos pases hasta que Carmona, lateral derecho, probó con un centro. La pelota se paseó mansa por el área, ante la incertidumbre de una defensa con tembleque. Acabó entrando en la portería, tras desviar Verdés, de una manera inexplicable. La jugada resume perfectamente las dudas que despierta el Oviedo en este tramo de la competición.

Antes del descanso llegó el tercer mazazo. Quizás el más doloroso. A cualquier equipo le duele encajar a balón parado. Si además el que te daña es un filial, al que siempre se le supone imberbe en estas lides, el daño es aún mayor. Así fue el tercero: centro de Ivi y remate de Fede, completamente solo a un metro de la meta de Juan Carlos. El árbitro señaló el descanso y la sufrida afición azul se vio envuelta en un desagradable deja vu, en otra película de terror.

El golpe provocó la reacción del cuerpo técnico. Como instinto primario, como reacción natural, Hierro optó por meter a los buenos en el campo. Entraron Saúl Berjón y Toché y el equipo dio unos cuantos pasos adelante. La segunda mitad cambió el panorama pero para remontar un 3-0 necesitas algo más que una acertada propuesta. Necesitas acierto en el área y una dosis adecuada de suerte. A Toché se le escapó tras una acertada combinación entre Berjón y Linares. Minutos después, el murciano tuvo otra opción pero chutó centrado.

Con un par de chispazos, Berjón, chico nuevo en la oficina, demostró lo importante que puede ser para este equipo. El Oviedo mantuvo el dominio e insistió. A los 74 minutos, Toché acercó equipo tras un penalti, pero la ilusión apenas duró un par de minutos: los que tardó Carmona en hacer el cuarto en otro desbarajuste defensivo carbayón. El quinto llegó al galope, con Pozo como finalizador tras ganar la carrera a Verdés. Con el partido perdido, el Oviedo encontró un par de premios menores: Toché convirtió con un derechazo y Linares hizo el 5-3 de cabeza.

Hierro había pedido en el nuevo año que el equipo dé un paso adelante, que fuera valiente para luchar por el play-off. La primera bofetada de 2017, la de ayer en el Pizjuán, sitúa al equipo en una realidad muy diferente: la meta primordial es que el equipo se encuentre a sí mismo. Cuando lo haga, ya será hora de analizar dónde puede estar en la tabla.

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