Moreda (Aller),
Héctor NÚÑEZ
El pasado 2 de septiembre pasará a la historia de la escalada regional gracias a la gesta de un montañero allerano. Pablo Ochoa se convirtió en el primer asturiano en superar la vía Pilar del Cantábrico, en la cara oeste del Urriellu. Esta ruta está considerada como de máxima dificultad y es una de las más emblemáticas e imponentes de la geografía española. Quinientos metros de caliza con desplome y dificultad que alcanza, en algunos pasos, el grado de «8a+», es decir, uno de los escollos más complicado de la península Ibérica.
La hazaña de este estudiante de INEF, de 24 años, no sólo ha entrado en la historia de la escalada del Principado sino en la nacional, pues además de ser el primer asturiano en forzar el Pilar también ha sido el quinto español en liberar esta vía. Con anterioridad lo habían logrado Paco Fernández, Dani Andrada, el propio Iker Pou y Josune Bereziartu.
Definitivamente, el 2006 ha sido el año de este escalador natural de Moreda, donde sus padres regentan un conocido restaurante. Recientemente, fue reconocido como «Mejor deportista allerano del año».«Liberar el Pilar del Cantábrico ha sido muy bonito y emocionante, pues desde siempre he visto esta vía como lo máximo», apunta.
El valor de la gesta de este allerano es incuestionable y más teniendo en cuenta que logró la conquista en doce horas de duro esfuerzo sobre la roca, siempre asegurado por su inseparable José Luis López. Ochoa encadenó los quince largos de que consta el Pilar sin caer ni una sola vez. «Es increíble lo que ha hecho Pablo, porque encadenar el Pilar es complicado ya de por sí, pero hacerlo en solitario, sin ningún elemento de seguridad externo, sin tener ninguna caída y en doce horas, es simplemente la leche», afirma Luis López.
La idea de afrontar esta complicada ruta «no fue algo pactado de antemano, sino que fuimos a supervisar todo tres días antes, la verdad es que salió todo muy bien pero no fue algo preparado con mucho tiempo», señala Ochoa, que reconoce que «no tuvimos tiempo ni de saborear el triunfo pues era muy tarde y estaba anocheciendo, con lo que debimos retirarnos al refugio».
José Luis López quiso destacar la gesta de su compañero, pero también el papel de la escalda regional y de los escaladores aficionados. «Hay que darse cuenta de que tan sólo tiene 24 años y lleva ocho en la escalada, pero esto es muy importante para que la gente se dé cuenta de que en Asturias hay muy buenos escaladores, deportistas con nivel, que no son profesionales y que tienen que arrastrar todo el equipo ellos mismos, vivir de su propio dinero o con ayudas muy pequeñas y sin comodidades».